Ya casi está aquí. Tras años de espera, el Mundial 2026 comenzará en 24 horas, cuando México, anfitrión, enfrente a Sudáfrica en la reedición del partido inaugural de 2010. Durante las próximas cinco semanas y media, caerán récords y se reescribirá la historia mientras las estrellas del fútbol moderno luchan por el trofeo más emblemático del deporte.
Nada supera al Mundial. Clasificarse despierta un entusiasmo nacional que el fútbol de clubes no logra igualar. Por eso hemos visto explosiones de alegría en todo el mundo mientras los países conseguían su billete para la fiesta del fútbol que este verano se celebrará en Norteamérica. En marzo se sumaron los seis últimos: Suecia, Turquía, Chequia y Bosnia y Herzegovina completaron las plazas europeas, e Irak y la República Democrática del Congo lo lograron en la repesca interconfederativa.
La FIFA ha anunciado un cambio en el protocolo: todos los miembros de las plantillas cantarán los himnos nacionales antes de los partidos del próximo Mundial. Por primera vez, titulares y suplentes se reunirán en el campo antes del saque inicial.
Adam Hlozek, del TSG Hoffenheim, fue convocado por la selección checa y viajará al Mundial, aunque solo ha jugado 37 minutos en la Bundesliga. Su entrenador acaba de explicar por qué.