La imagen más emblemática de la victoria de España sobre Uruguay en el Mundial no fue una celebración. Tampoco fue el característico «tiki-taka» español ni un remate en parábola de Lamine Yamal. Fue, más bien, el portero suplente Sergio Rochet sustituyendo a Fernando Muslera en el descanso, después de que un costoso error del veterano portero permitiera a Alex Baena poner a España líder de su grupo.