¡Ánimo, Thomas, Inglaterra está en las semifinales del Mundial!
La ovación más sonora de la noche se produjo cuando Jude Bellingham se despidió. No tardó mucho. Incluso la forma en que salió corriendo del campo fue decidida: una carrera en línea recta, un par de besos y un saludo a la afición. Su actuación fue dominante: marcó dos goles decisivos y controló el partido con entradas, pases, regates y gritos.