El resultado es lo de menos: México tiró a la basura su imagen en el Mundial 2018

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Getty Images
El Tri sufrió un golpe terrible ante Suecia que borra todo lo bueno que había hecho: en un torneo así, lo primero es la regularidad.

Siempre hay una idea alrededor de los grandes equipos en los Mundiales: para ser realmente bueno, se necesita algún tipo de continuidad, de regularidad. México, en algo menos de diez días, pasó de un partido extraordinario en el que se perfilaba para cosas grandes (Alemania), a un encuentro normal en el que cumplió con lo que debía hacer (Corea)...a un desastre (Suecia). El equipo de Osorio terminó dando pena ante los escandinavos. Clasificó a los octavos de final, es verdad, pero tiró a la basura la imagen que tanto le había costado construir. 

No tuvo nada de agresividad, pareció un equipo dormido. ¿Por qué? Al equipo de Osorio se le plantó una dura en medio de un momento crucial. ¿Qué hacer contra un equipo que necesita ganar pero no ataca demasiado? Eso es lo que hizo Suecia. Y el Tri se encontró incómodo ante esa situación. Con un rival que lo esperó y por momentos le cedió la posesión, no supo qué hacer. Dejó claro que México es un equipo de contraataque, para salir rápido con espacios y no mucho más.

Toda la intensidad de los primeros partidos (especialmente contra Alemania, pero también contra Corea) se perdió en desatenciones llamativas para un equipo que se jugaba mucho. El tercer gol resultó casi de futbol amateur. 

El resultado termina siendo lo de menos. Lo que México necesitaba era avanzar de grupo, claro, pero principalmente ratificar una imagen de solidez y madurez. El equipo que sorprendió en los primeros dos encuentros ahora luce como uno de los más débiles para jugar en octavos de final. Mucho más si es contra Brasil

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