La sociedad que los presidentes Trump e Infantino se han creado, como si fueran hermanos, ha vuelto a mostrar su verdadera cara con el «caso Balogun». Las propias normas de la FIFA ya solo se aplican a la chusma. Sin embargo, el escándalo también supone una gran oportunidad. Un comentario.
Cada gol de la selección masculina de fútbol de Estados Unidos en el Mundial ha desatado la alegría mucho más allá del terreno de juego, y familias, amigos y seres queridos han compartido momentos que se han ido gestando a lo largo de años.
La Federación Belga de Fútbol (RBFA) criticó con dureza a la FIFA por permitir que Folarin Balogun eludiera una suspensión obligatoria. El delantero de EE. UU. jugó en los octavos del Mundial contra Bélgica pese a haber visto una roja directa en su anterior partido.