El Barça recupera sus constantes vitales

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El Barcelona acabará el año con muy buenas sensaciones futbolísticas. Han sido solamente dos partidos -y varios minutos de mérito en Pamplona-, pero por cómo llegaba el equipo a la fase final de 2021 tras la eliminación de la Champions League y la derrota ante el Betis, los azulgrana se pueden dar por satisfechos por haberle competido a todo un Sevilla, un conjunto trabajado durante más de dos años y que sigue siendo candidato al título de Liga. Para el Barça era muy importante sacar buena nota en el examen del Sánchez Pizjuán, demostrar que los hombres de Xavi Hernández están entendiendo el modelo de fútbol que el egarense quiere volver a implantar tras varias temporadas sin tan siquiera haberlo entrenado. "Hay que trabajar el modelo de juego, crecer, que entiendan lo que queremos. El Barça que vimos el sábado es el que queremos", dijo el técnico en la rueda de prensa previa. Y parece que van por buen camino.

Los azulgrana dieron un rendimiento de nivel muy alto en Sevilla. Sobre todo en una primera parte en la que tuvieron al equipo local encerrado en su campo generándole ocasiones de gol. El primer tiempo terminó en empate a uno -tal y como acabó el encuentro-, pero el Barcelona remató en quince ocasiones, por las dos de los hispalenses. Pero no fueron solamente los disparos a puerta, sino el método y la puesta en escena de esas ideas que con tanta insistencia quiere desarrollar Xavi. El Barça sometió al Sevilla ejerciendo una presión alta que obligaba a los locales a sacarse el balón de encima -igual que hizo el mismo equipo andaluz en el inicio del segundo tiempo con los blaugrana-, algo que desesperó a Julen Lopetegui, que se desgañitaba en la banda mientras los culés desaprovechaban cada llegada. Como también hicieron en la segunda mitad, en la que tuvieron claras opciones de ganar ante remates de Gavi o Dembélé.

El canterano, nacido a 30 kilómetros de Sevilla, volvió a ser el mejor. En su regreso a casa no defraudó. Intensidad, movimiento de balón y recuperaciones en un equipo que crece tras un empate que pudo ser mucho más ante un rival de altísimo nivel. Xavi se puede marchar satisfecho del Pizjuán, después de que sus jugadores entendieran una máxima que el entrenador ha ido recordando ante la prensa durante sus primeras semanas en el banquillo: tener el balón en campo contrario. El Barça respetó la voluntad del técnico y estuvo plantado en el territorio de su rival durante buena parte del partido, que acabó situando al conjunto culé a un punto de la zona que da acceso a la Champions League. Impensable con los resultados y las sensaciones de hace quince días. A Xavi le queda trabajo -otro error a balón parado-, pero el Barcelona necesitaba un punto de inflexión para cambiar sus estado de ánimo. Con los jóvenes como pócima lo consiguió.