En su primera convocatoria como entrenador de la Selección argentina, allá por junio, Jorge Sampaoli citó a Jonatan Maidana y Javier Pinola, por entonces los dos mejores marcadores centrales del fútbol local. El zurdo, que en ese momento jugaba en Rosario Central, finalmente no pudo ser parte de la gira por un cuadro gripal, pero recibió un nuevo llamado en la siguiente nómina, antes de la doble fecha de Eliminatorias de septiembre. Milton Casco, por su parte, fue una de las sorpresas del DT para los partidos en los que la Albiceleste se jugó la clasificación al Mundial, contra Perú y Ecuador.
En otras palabras, en los últimos seis meses, tres de los cuatro defensores que fueron titulares en la derrota de River 2-1 contra Gimnasia estuvieron dentro de la órbita del combinado nacional. Una situación que se choca de frente con el bajísimo nivel que viene mostrando el fondo del Millonario desde la revancha de la semifinal de la Copa Libertadores contra Lanús y especialmente el lateral y los dos centrales.
Frente al Lobo, los tres tuvieron responsabilidad directa en los dos tantos del local: en el primero fue Casco el que perdió la pelota en la salida con todo el equipo volcado en ataque y permitió el contragolpe que terminó por definir Nicolás Colazo, mientras que en el segundo los dos centrales se quedaron clavados en el borde del área y no salieron a presionar a Brahian Alemán, uno de los jugadores con mejor pegada de todo el fútbol argentino, antes de que recibiera, se acomodara y rematara desde afuera del área con todo el tiempo y la comodidad del mundo.
Esas fallas puntuales no fueron las únicas del encuentro (Pinola, por ejemplo, se dejó anticipar por Nicolás Dibble en un lateral desde la mitad de la cancha y permitió que el hombre de Gimnasia corriera con la pelota dominada durante 50 metros antes de que Enrique Bologna le atajara el mano a mano), pero lo más preocupante es que ya se están convirtiendo en algo crónico. Por eso, incluso, el fin de semana pasado contra Newell's Gallardo probó con Alexander Barboza como segundo marcador central, pero la apuesta tampocopa co dio resultados.
En la final de la Copa Argentina, nuevamente quedó expuesta la zaga millonaria con un doble caño a Pinola y Maidana que le permitió recibir a la Pulga Rodríguez para el 1-1 parcial. Luego, Maidana falló en una salida y nuevamente Rodríguez pudo haber facturado. Autocrítico pese a la consagración en la Copa Argentina, el ex-Central analizó su rendimiento desde que llegó al club: "Mi nivel fue regular, cinco seis puntos. No fue lo que uno pretende por más que se esfuerce y trabaje. Me llevó un tiempo largo de adaptación que no pensé que era así pero me lo habían anticipado".
Durante buena parte del ciclo del Muñeco, la solidez defensiva fue una de las características principales del Millonario. Ahora, la base de todos los problemas que está teniendo el equipo para reencontrarse con sí mismo nacen en la flaqueza del fondo: cada cachetazo que recibe atrás, el Millonario lo siente como una trompada de un peso pesado. Con Lucas Martínez Quarta a punto de cumplir la sanción por doping (estará habilitado a partir del próximo domingo) y Gonzalo Montiel con buenas actuaciones sobre sus espaldas en el último tiempo, no sería extraño que el entrenador empiece a probar alternativas a partir del verano. Con la chapa, está claro, ya no le alcanza a nadie para jugar.


