El Barcelona se pegó un batacazo en la final de la Supercopa ante el Athletic, no solo por el modo en que cayó (con un gol en último minuto que forzó la prórroga) o por el resultado final (pierde el primer título de la temporada) si no por la imagen dada.
Todas las miradas señalan a Koeman, quien no terminó de saber cerrar su victoria con cambios tardíos, aunque hay varias claves que vuelven a poner de relieve que este Barça necesita un cambio más radical.
Marcelino, baño táctico a Koeman
El fútbol no solo es posesión, es más complejo que eso. Cierto es que el Barcelona acabó con un 67.6% de tiempo de manejo de balón (32.4% del Athletic) o que la efectividad en los pases fue superior al 90% (por 79.5% de los bilbaínos) e incluso dobló en pases a su rival (931 por 425), pero no se plasmó en ocasiones ya que de hecho los rojiblancos tiraron 12 veces por 10 del Barça.
Marcelino, recién llegado a Bilbao (14 días) ganó la batalla del centro del campo poniendo a cuatro mediocampista (5 si añadimos a Raúl García) por tres de Koeman que en su apuesta de generar juego alegre y ofensivo no ganó la partida. Además, la movilidad de Williams hacia las bandas sacando a los centrales de sitio, permitió la llegada por sorpresa de sus compañeros, como por ejemplo en el empate a uno de De Marcos.
GettyLa defensa, el talón de Aquiles
De nuevo el sistema defensivo hizo aguas concediendo tres goles (otro más, anulado por fuera de juego). Salen a gol por partido a tenor de los 26 goles encajados en 26 encuentros. Con o sin Piqué siguen sumando goles en contra, pese a la irrupción de Araujo y Mingueza.14 goles en 15 partidos sin el central catalán hablan de que mantienen una tónica similar y ante el Athletic volvieron a cometer fallos que, como dijo Koeman, les costó el partido.
GettyDebilidad en los centros laterales
Una vez más quedó demostrado que al Barcelona le falta contundencia a la hora de defender los centros desde las bandas. Es algo que buscaron con ahínco los hombres de Marcelino y donde los atacantes rojiblancos se impusieron a los azulgranas. Así llegó el gol del empate de Villalibre con el tiempo reglamentario casi concluido, pero es que además minutos antes habían recibido otro tanto de Raúl García, anulado por fuera de juego milimétrico e incluso había reclamado el Athletic un penalti con el tiempo cumplido, también con otro balón aéreo.
Getty y TwitterJugadores sin chispa
Pese a que Messi, Griezmann, Ter Stegen o incluso De Jong han sobresalido en los últimos tiempos, lo cierto es que ante el Athletic se comprobó el bajón de jugadores que han de aportar más al equipo: Jordi Alba, Lenglet o Dembélé. Mención aparte merece lo de Pedri, al que se ha cargado de excesiva responsabilidad sobre sus hombros pese a tener sobrada calidad. Esta vez no tuvo su noche y pasó desapercibido frente a los bilbaínos. El canario, el mejor socio de Messi en los últimos partidos no encontró a Leo. Los 7 pases dados entre ambos, demuestran que el Barça se cortocircuitó en la mejor de sus asociaciones.
Getty ImagesLa expulsión de Messi
En la desesperación de un Messi que forzó para jugar pese a no estar al 100% y que no terminó de entrar en juego como se le espera, vio cómo era expulsado por primera vez en su carrera con la camiseta del Barcelona dejando con 10 al equipo en el tramo final donde los culés necesitaban un gol para llevar la final a los penaltis.
Getty Images
