Habían pasado apenas 10 días desde la derrota con Lanús. La herida todavía estaba en carne viva y los buitres de siempre se relamían de sólo pensar en la carroña que generaría un ciclo al que casi todos daban por muerto. Entonces, Marcelo Gallardo salió a la sala de conferencias del Monumental y le avisó al mundo: "Tengo el deseo de seguir al frente del equipo. Ahora que nos tocó perder era el momento de decirlo. Siento que tengo ganas, que disfruto estar acá y que todavía hay desafíos". Era un mensaje hacia afuera, pero también hacia adentro. Borrón y cuenta nueva. Un ciclo que continuaba y, al mismo tiempo, empezaba de nuevo en River.
Es imposible separar lo ocurrido en aquella serie de semifinales de la Copa Libertadores de todo lo que sucedió después en el Millonario. Empezando por la decisión del Muñeco de seguir al frente del plantel: nunca, hasta el día en que anunció públicamente su intención de renovar, el entrenador había dado indicio alguno de que tuviera intenciones de continuar en el club tras tres años y medio al frente del plantel. Las especulaciones, más bien, apuntaban en el sentido totalmente contrario. ¿O acaso alguien cree que el DT habría continuado si ganaba el certamen internacional y jugaba el Mundial de Clubes contra Real Madrid?
El partido del 31 de octubre de 2017 en Arias y Guidi, ese que River ganaba 2-0 y terminó perdiendo 4-2 en 25 minutos inéditos en toda la era Gallardo, también marcó el fin de ciclo para varios jugadores del conjunto de Núñez y tuvo relación directa con los 20 millones de dólares en refuerzos que gastó el club en el recientemente finalizado mercado de pases.
Jonatan Maidana perdió su lugar inamovible entre los titulares en ese encuentro, que terminó de confirmar que su nivel ya no era el de antes. Germán Lux quedó en el centro de todas las críticas luego de la semi y pocas semanas después salió definitivamente del equipo. Y la lista de refuerzos comenzó a armarse prácticamente el día después de la eliminación: no es casual que el Millonario haya apuntado a sumar variantes en cuatro posiciones de la cancha donde no tenía recambio.
Franco Armani y Lucas Pratto llegaron directamente para ocupar puestos entre los once que estaban vacantes, mientras que Bruno Zuculini llegó para ser la alternativa a Leonardo Ponzio luego de que Iván Rossi nunca lograra afianzarse como una opción y Juan Fernando Quintero vino a aportar lo suyo en la creación como opción al Pity Martínez, único jugador de esas características, mientras Nicolás De la Cruz continúa con su adaptación.
Este domingo, el equipo de Gallardo regresará al Sur para enfrentarse al equipo que lo obligó a reinventarse. Y aunque el duelo no estará ni cerca de ser una revancha, tras los buenos indicios mostrados en el segundo tiempo contra Olimpo, el encuentro contra el Granate puede ser otro punto de partida: el del nacimiento del nuevo River.




