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Ansu Fati Barcelona ClasicoGetty Images

Frustración y esperanza en el Barça tras el Clásico

Hacía un tiempo que el Barcelona no miraba a los ojos al Real Madrid. Los blancos han pasado por encima de los azulgrana en los últimos Clásicos, algunos incluso sin presentar oposición en el terreno de juego, como sucedió en el duelo disputado en el Camp Nou el pasado 24 de octubre, en el que el Barça prácticamente no disparó a puerta. Pero en Arabia Saudí, y pese a la victoria madridista, el conjunto blaugrana terminó con la sensación de haberle competido la semifinal de la Supercopa de España a un Real Madrid que domina con mano de hierro una Liga en la que el Barça no está ni entre los cuatro primeros y que se encuentra a 17 puntos de su eterno rival.

El 2-3 que clasifica al Madrid para la final del torneo no ha sentado tan mal en el Camp Nou como el empate de Pamplona o Granada. Ahí sí que tanto el entrenador, como los jugadores, la dirección deportiva y la junta directiva terminaron cabreados. Los goles concedidos en los últimos minutos en El Sadar y el Nuevo Los Cármenes se recibieron como una patada en el estómago. Partidos mal enfocados, mal defendidos y mal gestionados, sobre todo en los instantes finales. Pero el Clásico de Riad deja un sabor de boca absolutamente distinto en las diversas áreas del club.

Es innegable que el vestuario no está contento. Perder nunca es agradable y menos ante el Real Madrid y en unas semifinales de una competición a partido único. El equipo se fue para casa molesto con la eliminación, convencido de que -por momentos- tuvo al Madrid contra las cuerdas y le pudo ganar, sobre todo después del empate conseguido por Ansu Fati en el minuto 83 de partido. Ahí los merengues sufrieron las embestidas del Barça, que siguió jugando con tres defensas pese al riesgo que ello conllevaba, sabiendo que el equipo de Ancelotti es un puñal en las transiciones. Y ocurrió así, a la contra. Los tres goles llegaron de la misma manera.

Pero en el Barcelona no hay reproches al planteamiento de Xavi Hernández. Es más, desde el club se mandan mensajes de optimismo tras el partido disputado el miércoles en Arabia Saudí. Lo expresó el mismo Joan Laporta en el vestuario del King Fahd Stadium, pero esas palabras de ánimo no eran vacías ni para levantar la moral de un equipo que acababa de ser apeado de la Supercopa. En el club se lo creen y así lo transmiten. Para los máximos responsables de la entidad, el partido de Riad es la demostración de que se está trabajando bien y en la buena dirección. Las sensaciones son positivas, pese a que reconocen que el vestuario y el cuerpo técnico están dolidos por la derrota. Así mismo lo expresó el director de fútbol, Mateu Alemany, al terminar el encuentro: "Puntos de inflexión perdiendo, no".

Pero hoy todos en el club tienen ganas de volver a sentarse y ver un nuevo partido para confirmar -o no- la evolución que se está produciendo y la buena dinámica que, parece, está cogiendo el equipo. La confianza es plena, sobre todo ante las esperanzas puestas en los jóvenes talentos. Los retornos de Ansu Fati y Pedri -que marcaron la diferencia- y el crecimiento progresivo de jugadores como Araujo, Gavi y Nico también copan buena parte del positivismo que se ha instalado en el club en las últimas horas.

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