Excelentísimo señor Messi

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Es la forma con la que el protocolo exige que se trate a los ganadores de la Creu de Sant Jordi, uno de los galardones más importantes de Catalunya.


EDITORIAL

Si alguna vez tienen el honor de cruzarse con Leo Messi y quieren dirigirle la palabra a partir de hoy deberán hacerlo con la fórmula de "excelentísimo señor" precediendo su nombre. Es el protocolo que exije el trato con cualquier portador de la Creu de Sant Jordi, una de las más altas distinciones que realiza la Generalitat, el órgano de gobierno de la autonomía catalana. El rosarino es, junto a Johan Cruyff y Pep Guardiola, el único futbolista que ha recibido tamaño reconocimiento, buena prueba de que su figura trasciende el ámbito meramente deportivo e impregna todos los rinconces de la sociedad que le acoge desde hace veinte años.

"Encarna unos atributos sociales tan primordiales como la humildad, la honestidad, la solidaridad, el sentido de equipo y el respeto" según afirmó la consellera de Cultura, Mariangela Villalonga, durante el evento. Su irrupción, como antes las de Cruyff y Guardiola, va mucho, muchísimo más allá, del fútbol. Lo demuestra el hecho de que en Catalunya el nombre de Leo haya aumentado exponencialmente hasta alcanzar casi quinientos recién nacidos en 2019 que han recibido el nombre del crack del Barcelona. Cuando él llegó en el año 2000 apenas cuatro niños se llamaron Leo.

La iniciativa, a propuesta del vicepresidente deportivo azulgrana Jordi Mestre, seguramente no colme las expectativas de un Messi que se había puesto la Champions League como gran objetivo esta temporada. Recibió el reconocimiento con una media sonrisa que delataba un punto de incomodidad por encontrarse en tan lejano escenario del fútbol, que a fin de cuentas es su coto particular por mucho de que sus actuaciones sirvan para satisfacer, por lo menos en lo deportivo, las aspiraciones de un pueblo demasiado acostumbrado a la derrota. Eso sí, si todavía quedaba alguien que, por prejuicios o la razón que sea, no trataba a Messi como la leyenda que es, ahora deberá hacerlo aunque no le guste. Es simple protocolo ante el mejor de todos los tiempos.

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