Desde su inauguración, el 26 de mayo de 1938, River Plate es sinónimo del Estadio Monumental, luego de dejar su cancha de Libertador y Tagle para construir un verdadero Coliseo a pocos metros del Río de La Plata. En pocas ocasiones y por razones de fuerza mayor debió dejarlo y hacer las veces de local en otra cancha, como ocurrirá este miércoles cuando reciba a Sao Paulo en el Libertadores de Américay, posteriormente, en lo que se extienda su participación en la Copa Libertadores, debido a la megaobra de remodelación.
Durante su extensa y prolífica historia, el Millonario debió dejar su casa (tanto en el barrio de la Boca como en Recoleta y el Antonio Vespucio Liberti) en 135 ocasiones, pero apenas cinco ocurrieron en partidos válidos por el máximo certamen continental.
La primera vez fue en 1967, cuando recibió a Bolívar y lo venció por 2-0 en el Cilindro de Avellaneda; en 1977, el gobierno de facto había decidido remodelar el Monumental a través del Ente Autárquico Mundial para la Copa del Mundo del año siguiente, por lo cual fue cerrado y River se mudó al Palacio Tomás A. Ducó, donde derrotó 2-1 a Peñarol, empató 1-1 con Defensor Sporting y 0-0 con Boca.
Pero ninguna salida será más recordada que la del 2018: el 24 de noviembre, debía definir el título con Boca, luego de igualar 2-2 en La Bombonera. Pero un ataque al micro que trasladaba el plantel Xeneize fue atacado a piedrazos, CONMEBOL suspendió el encuentro y se reprogramó para el inolvidable 9 de diciembre, cuando igualaron 1-1 en el tiempo regular y luego, en el suplementario, celebró gracias a los goles de Juanfer Quintero y el Pity Martínez.
Así, en los cinco partidos jugados en esta condición se mantiene invicto, con dos victorias y tres empates, aunque uno de ellos luego resuelto de la forma más gloriosa.




