Boca Juniors empató con Godoy Cruz por 1-1 y en La Bombonera se vivió un clima tenso como no ocurría desde hace muchos años. Sebastián Battaglia provocó un hartazgo que ni siquiera se vio tras las constantes derrotas contra River en la gestión de Daniel Angelici como Presidente del club. La gente en medio del partido se dividió entre insultos para los jugadores y aliento para el equipo. La hostilidad llegó al punto de repetirse múltiples peleas a puños en diferentes sectores del estadio.
¿Cuándo juega Boca?
Los rumores sobre la duda de la continuidad de Battaglia existían desde antes de este partido y hoy se encuentran potenciados. La información apunta a que el técnico podría dejar Boca este mismo jueves. Más allá de la intencionalidad que puede haber detrás de cada palabra emitida en un medio de comunicación, la realidad es que es el propio entrenador es quien se expuso a una situación límite por fallar en su labor.
El problema de Battaglia nunca pasó por los resultados. El técnico dirigió 37 partidos y sacó el 59% de los puntos posibles. Además, salió campeón de la Copa Argentina y hoy se encuentra con chances en la Copa de la Liga Profesional, la Libertadores y la Copa Argentina. El fastidio de la gente le escapa al exitismo y se centra absolutamente en las formas. Boca en todo este ciclo no mostró señales de una idea, un funcionamiento ni una intención.
Boca solo consiguió repetir formación en 3 de los 37 partidos con este cuerpo técnico en cancha. Al inicio del campeonato apostaron al 433 con Salvio y Villa de titulares. Con la llegada de Oscar Romero, y el mal nivel del Toto, pasaron a jugar con enganche en un 4312; con ese esquema consiguieron vencer al Estudiantes de Zielinski y al River de Gallardo. A partir de ahí, cuando parecía que todo se encaminaría a través de las victorias más significativas en su ciclo, Battaglia se repitió en cambios y todo se derrumbó.
Durante el empate con Godoy Cruz se desnudó la falta de un plan de base. Battaglia apostó al inicio del juego con un doble nueve junto a Villa haciendo de volante por derecha. El equipo no tuvo juego interno, perdió la pelota demasiado rápido y sufrió ante un rival que aprovechó muy bien los problemas de retroceso. El cuerpo técnico no supo reaccionar durante el desarrollo de juego, leyó mal lo que estaba sucediendo en el campo de juego y sólo agravó el cuadro cuando decidió pasar a jugar con un 424. Sin mediocampo, con cuatro delanteros lejos de las otras líneas, el partido se quebró y fue Javier García el responsable de evitar una derrota categórica con sus milagrosas salvadas.
La situación con Battaglia no parece tener retorno. Los jugadores no responden, el cuerpo técnico nunca se mostró confiado en un camino a seguir y la gente se divide entre el respeto al ídolo y el hartazgo ante el fastidio de lo que ve en la cancha. La dirigencia sabe que tiene que tomar una decisión porque en este cierre de semestre se puede definir la temporada entera según lo que pase con la Libertadores. El tiempo corre, las elecciones empiezan a estar más presentes que nunca y el contexto no juega a favor del entrenador.




