Carlo Ancelotti tiene claro que para que el equipo funcione deben jugar casi siempre los mismos. Y de momento es difícil ponerle un pero. Bien es cierto que a futuro quizás pueda pasarle factura al equipo, pero realmente eso es jugar a ser adivino. La realidad es que el equipo lleva nueve victorias de manera consecutiva, va líder destacado en LaLiga, ha quedado primero en su grupo en la Champions y viene de cuajar un partido muy serio ante todo un Inter de Milan.
Por que, ¿quién se atrevería a cambiar el equipo viendo cómo está funcionando? Desde que ha recuperado a Mendy y Carvajal apenas está encajando goles: ya son 15 partidos con al menos tres de los cuatro titulares y el Real Madrid sólo ha encajado siete goles, cuatro menos que en los siete partidos en los que jugó sólo con dos de los habituales.
Del centro del campo no hace falta ni hablar. Casemiro no tiene un sustituto claro y su temporada está yendo claramente de menos a más. Por su parte, Modric y Kroos están jugando a un nivel absolutamente escandaloso. El otro día ante un Inter de Milan que intentó poblar la zona media para complicarles, con apenas dos o tres pases eran capaces de llegar a zona de tres cuartos y de dejar al equipo siempre en una ventaja favorable para intentar marcar. Ahora mismo, no hay centro del campo mejor en Europa.
Y en ataque, desde la marcha de Cristiano Ronaldo es sin duda el mejor que se ha visto por el Santiago Bernabéu. Son 49 goles en 21 partidos, una media de 2,3 por duelo. Solo se han quedado sin anotar en los dos empates sin goles de esta temporada ante Villarreal y Osasuna. Benzema, hasta su lesión, estaba siendo de los jugadores más en forma en Europa, Rodrygo y Asensio están aportando lo necesario, Jovic por primera vez está rindiendo en el Real Madrid y de Vinicius poco más se puede decir de lo ya mencionado: ha explotado y se ha convertido en cuestión de semanas en uno de los jugadores más desequilibrantes del continente.
Y, claro está, no se puede hablar del Real Madrid a día de hoy sin mencionar a Thibaut Courtois. El belga, desde aquel mal inicio de temporada en la 2019/2020, viene jugando a un nivel descomunal, siendo claramente el mejor portero del mundo en los últimos dos años.
Con todo esto, realmente se hace difícil imaginar a alguien que se ponga en el banquillo blanco y decida mover al equipo y hacer rotaciones. Quizás le termine pasando factura en el futuro, es una posibilidad real, pero ahora mismo todo lo que sea tocar el equipo parecería demencial. Ancelotti piensa lo mismo y, de momento, el plan le está saliendo a la perfección.


