Martin O'Neill asumió toda la responsabilidad después de que el Celtic sufriera un derrumbe extraordinario ante el LASK y quedara eliminado de la fase previa de la Liga de Campeones. El gigante escocés desperdició una contundente ventaja global de 4-0 antes de caer goleado por 5-1 en la vuelta tras la prórroga, quedándose fuera de la fase de liga por segunda campaña consecutiva.