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Generated byEl Nápoles vive un momento de alivio relativo tras una victoria necesaria, pero la situación en liga sigue siendo preocupante. El triunfo 4-3 sobre el Bodø/Glimt en Champions League en el Maradona llegó en el momento justo: la derrota previa ante el Venezia había dejado al equipo con apenas diez puntos en siete jornadas de Serie A, con la panchina de Massimiliano Allegri sometida a una presión creciente. El director deportivo Giovanni Manna salió a despejar dudas antes del partido europeo, afirmando que el entrenador no estaba en discusión, aunque reconoció que el presidente De Laurentiis necesitaba ser tranquilizado.
Fueron precisamente Scott McTominay y Kevin De Bruyne quienes salvaron la noche con actuaciones determinantes. El escocés marcó dos goles después de semanas de bajo rendimiento, mientras que el belga ejerció de conductor del juego desde la posición de mediocentro. La victoria no fue cómoda, con el equipo encajando tres goles, lo que mantiene las dudas defensivas.
En el plano físico, las bajas siguen complicando la planificación. Alisson Santos sufrió una recaída en su lesión, lo que supone otro contratiempo en un calendario muy exigente. Antonio Vergara, en cambio, está recuperando a buen ritmo y podría estar disponible ante la Roma.
El siguiente paso es el choque del sábado frente a la Roma, tercera clasificada con diecisiete puntos, un rival que llega en un estado de forma muy superior. Para el Nápoles, ganar es casi obligatorio si quiere no quedar descolgado definitivamente.







