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Barcelona

Un aplauso para Piqué

13:05 CLST 04-10-17
Gerard Pique Barcelona
El gran problema del central es que se atreve a opinar en un mundo en el que lo habitual es que te contesten con tópicos y sin mirarte a los ojos.

OPINIÓN


A Gerard Piqué le van a pitar el viernes en el España - Albania, ocurrió otras veces en un clima menos caldeado y se repetirá con aún más virulencia después de que el central del Barcelona votara en el referéndum por la independencia de Cataluña.

Sin embargo, lo que merece es un aplauso. No por defender el derecho a decidir, por denunciar la actuación policial en Cataluña el 1 de octubre o por ir a votar, Piqué merece un aplauso por ser valiente y, sobre todo, una especie en extinción en el mundo del fútbol.

Piqué rompió a llorar ante las cámaras

Es evidente que alguna vez se ha equivocado como cuando se refirió a Arbeloa como “cono-cido”. También se ha excedido al señalar al Real Madrid por orquestar conspiraciones o a su presidente de hacer negocios en el palco del Santiago Bernabéu. Pero esta vez tengo que estar en su barco.

En el mundo del fútbol parece ya impensable que un jugador se moje más allá de indicar que fue una victoria trabajada contra un rival difícil. De hecho, lo habitual es que hablen con las televisiones que pagan para terminar escabulléndose mientras fingen hablar por teléfono para ni siquiera tener que mirarte.

VÍDEO: "No se debe dudar de Gerard Piqué"

Mientras tanto, Piqué casi siempre da la cara, igual no gusta lo que tiene que decir y, evidentemente, habla cuando quiere, faltaría más. Este hombre acostumbrado a vivir en el alambre de las polémicas, lo único que hace es opinar, con más o menos acierto, no tengo la autoridad moral para analizar eso. Opina como yo en esta web, cualquiera en su cuenta de twitter o el que le pita en una grada. Da igual lo que diga, lo que importa es que se atreve a decirlo.

En definitiva, Piqué actúa como una persona normal, pero ser normal, lo convierte en un valiente en un mundo en el que lo que más renta es salir escondido por detrás de los carteles de publicidad para no pasar un mal rato contestando con evasivas preguntas casi siempre inofensivas.