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Ruben Uria BlogGoal

Simeone y la evidencia

Ruben Uria BlogGoal

¿Jugó mal el Atleti en Anoeta? Seguro. ¿Hubo fases del partido donde estuvo infame? Claro que sí. ¿Se esperaba más del equipo? Desde luego. ¿Fue mejor la Real? Exacto. Asumido y procesado, los atléticos interiorizan la ración de jarabe de palo a su entrenador. No es nuevo que a Simeone se le espera siempre con la recortada a la vuelta de la esquina. Lleva siendo así ocho años. Llueve sobre mojado. Y sin embargo, el nivel de acidez y bilis contra el argentino es cada vez más disparatado. Ni el cholista más confeso puede negar que Simeone no es perfecto y se equivoca. Es una evidencia. Como que la Real fue mejor ayer. Como que el Atleti tuvo una puesta en escena pobre. Como que Lemar, Koke y Saúl no fueron capaces de darle un balón en condiciones al ataque en 45 minutos, como que Trippier marcó a su par con la vista en el primer gol, o que Koke no debería ser quien defienda a un rival de casi dos metros en una pelota parada o que Costa, en la toma de decisiones, estuviese horroroso. Y hasta el colchonero más entusiasta no pondría reparo en reconocer que con Joao Félix, que tiene una pinta estupenda, hay que tener paciencia, porque una cosa son los tiempos que necesita el equipo en cada partido y otra, los que quiere marcar el periodismo. Son evidencias.

También es una evidencia que la afición del Atleti, suficientemende madura, entiende que es compatible asumir un mal partido del equipo con procesar que Simeone es su pastor y que con él, nada les falta. Saben que Simeone no es perfecto, pero prefieren sus errores antes que los aciertos de sus predecesores. Quizá por eso los atléticos, después de ocho años de cholismo, saben qué es lo que suele pasar cada vez que el Atleti no alcanza su objetivo: barra libre de porquería sobre el Cholo. Antes eran voces críticas. Ahora son letanías que confuden lo personal con lo profesional y la crítica con la obsesión. No hay día que no gane el Atleti y se ponga un pero. Ni día que no pierda y se amanezca con una caterata de reproches. Anoeta no ha sido una excepción. De aquí al final de esta temporada, el límite será el cielo. Proyecto nuevo, palo viejo. Canto más cariño siente la afición del Atleti por Simeone, más se recrudece el nivel de reproches mediáticos hacia su figura. No falla. Y no es una suerte de crítica constructiva, sino cainita y revanchista.

De un tiempo a esta parte, al Cholo se le ha dicho cómo debe jugar, qué debe decir, qué debe sentir, cómo debe festejar, qué sistema emplear, a quién debe poner, a quién debe cambiar y qué táctica debe emplear. No falta quien se arroga la capacidad de adjetivar sus intenciones llamándole cagón por sistema, incluso los días que decide alinear tres delanteros. No falta quien se pone las botas en las redes sociales descargando el contenedor particualr de bilis contra el argentino. No falta quien le habla de exigencia a Simeone, que heredó un muerto y devolvió un campeón, que viene a ser algo así como hablarle de la lluvia a Noé. Y por supuesto,  tampoco faltan los que se arrogan la capacidad de darle lecciones tácticas a un entrenador profesional que ha ganado siete títulos en ocho años. La ignorancia es atrevida. Es otra evidencia.

Rubén Uría

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