Otra ocasión de oro perdida para un Valencia sin pegada

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No pudo pasar el empate en casa

Después de un comienzo de temporada desastroso, el Valencia CF logró recomponer la figura, ir sorteando obstáculos y colocarse en un buen lugar para pensar que, lejos de tirar nada a la basura, todavía tenía tiempo de enderezar la nave. No echó al entrenador cuando los números así lo aconsejaban, apostó por Marcelino y dejó que fueran los futbolistas los que, apoyados de manera fantástica por el público de Mestalla, sacasen las castañas del fuego. Y hasta ahora, poco a poco, lo han ido haciendo.

De menos a más, el Valencia está compitiendo buscando mejorar sus números para entrar en Europa. Sin embargo, pese a estar a un paso de jugar una final de Copa histórica si elimina al Betis, el Valencia ha vuelto a pegarse un tiro en el pie porque ha vuelto a chocar contra su mal endémico, una galopante falta de gol. El Espanyol, inferior en Mestalla, supo sufrir de lo lindo y nadar hasta llegar sano y salvo a la orilla, saliendo de Valencia sano y salvo. Y fue así, entre otras cosas, porque el equipo de Marcelino no fue capaz de ejecutar a su rival cuando tuvo un sinfín de ocasiones para poder hacerlo. Empotró al equipo "perico" contra su área, dispuso de grandes ocasiones y cuando parecía que podía dar un salto de gigante en la tabla, sólo sumó un punto. 

Es el noveno empate de la temporada en Mestalla. Y la enésima oportunidad que se le escapa, como el humo, entre los dedos, a un Valencia que merece más de lo que tiene, pero que en cuestón de puntería, apunta a un farol y mata a una vieja. Y sin pegada, el paraíso de la Champions es imposible. Convertido en una máquina de empatar, el València solo ha ganado en su casa a los tres colistas. Una estadística terrorífica para el equipo de Marcelino, que lucha contra sí mismo. Con gol, podría soñar en escalar hasta posición de Champions. Sin él, Europa es una quimera. 

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