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Messi, entre el balón y el dinero

08:44 CLST 08-09-19
Lionel Messi Barcelona 2019-20

“Messi se quedará, es muy culé”. Palabra de Josep María Bartomeu para rebajar el impacto del culé conocer que, como destapó “El País”, podría abandonar el Barça este verano si así lo decide. No tiene una cláusula que le ate y renovará conforme a su voluntad y deseos, como en su día iconos como Iniesta o Xavi. Eso sí, como Bartomeu soluciona problemas al mismo tiempo que los crea, el club acelera para ofrecer a Messi una ampliación de contrato. La definitiva, con un contrato vitalicio. Y Messi, que maneja sus propios tiempos, dentro y fuera del campo, no tiene ninguna prisa por negociar. Normal. A Messi no se le convence con dinero. Al revés. Se le convence con proyecto. Y se le hace feliz con un buen equipo. Con victorias y con títulos. Que alguien se lo explique a los que se llenan la boca de hablar de contratos, cláusulas y sueldos. Messi lo que quiere es competir, jugar y ganar.

Messi, por fortuna para Bartomeu, le sale barato al Barça. Es bastante más culé que otros que presumen de serlo sin demostrarlo, es el mejor jugador de la historia y está enamorado de la camiseta que honra sin descanso, desde su etapa de cadete a capitán del primer equipo. Qué gran noticia sería para el barcelonismo si alguien se preocupase menos por su cláusula y por su renovación, y se preocupase más en construir un equipo a la altura del mejor de la historia. Messi no necesita ganar tropecientos millones, sino una Champions. Le gusta el dinero, como a todos, pero le gusta más el fútbol. Lleva toda una vida sabiendo que no es el mejor por vender camisetas, sino que vende camisetas porque es el mejor.

El que conoce bien a Messi lo sabe: entre el balón y el dinero, lo segundo nunca es lo primero. Su amor por la camiseta no se mide en euros.Si fuera por dinero, Messi se habría ido hace tiempo para ganar el doble. Un club de Italia se lo pagaba y dijo no. El Madrid se cruzó en su camino dos veces y cuando le tentó, a Messi no se le puso cara de Figo y acabó diciendo “no” al tipo al que nadie dice “no”. Y cuando el Manchester City le ofreció cubrirle de billetes de 500 euros, Messi se quedó. No hay directivo que no lo sepa, socio que no lo recuerde y periodista que no lo haya contado. Messi no es de los que borra con el codo lo que firma con el brazo. Su naturaleza es muy sencilla: entre el balón y el dinero, lo segundo nunca es lo primero.

Rubén Uría