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Generated byLa Roma vive un momento de contradicciones. El equipo de Gian Piero Gasperini demostró ante el Real Madrid de José Mourinho que puede competir con los mejores de Europa, pero una vez más no supo sostener su ventaja cuando más importaba. Ganar 3-1 y terminar perdiendo 3-4 en el Olímpico, con tres goles encajados en los últimos minutos, no es solo una derrota: es una señal de fragilidad que ya había aparecido en Serie A contra el Inter.
Como señala el análisis de GOAL, la Roma tiene un problema recurrente de gestión en los momentos decisivos, algo que Gasperini deberá corregir si los giallorossi quieren mantenerse en la tercera posición de la tabla y seguir aspirando a objetivos ambiciosos en Champions League. La derrota también forma parte de un desastre colectivo para el fútbol italiano: las cuatro escuadras italianas perdieron en la segunda jornada europea, encajando 14 goles en total.
A eso se suman los problemas físicos. Manu Koné se lesionó en el minuto 17 y estará varias semanas de baja, aunque los exámenes descartaron el peor escenario. Paulo Dybala también salió lesionado al descanso y no llegará al próximo partido. Donyell Malen, autor de un doblete ante el Real, cumplirá sanción.
Con tantas bajas en ataque y en el centro del campo, el duelo ante el Genoa de Daniele De Rossi llega en un momento delicado. Gasperini tendrá que reinventar su once y confiar en jugadores con menos protagonismo hasta ahora, como Santiago Castro.





