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Champions League drawGetty/Goal composite

"Vergüefa", dicen

Sin anestesia: el sorteo fue un sainete. El error fue de bulto y de no haberse repetido, la competición se habría adulterado. Estaba en juego la credibilidad de la UEFA, así que el sorteo se declaró nulo y se repitió de manera íntegra. Un sorteo, si se declara nulo, o se repite completo o no se repite. Y ahí el Real Madrid se consideró perjudicado, creyendo que su emparejamiento con el Benfica fue completamente legal. Al repetirse el sorteo, al Madrid le tocó en suerte el PSG, un rival más duro que el Benfica. En mi punto de vista, el Madrid, incluso teniendo en cuenta que, declarándose nulo, el sorteo debía repetirse de manera íntegra, tiene motivos para sentirse agraviado. En caso de haberle pasado a cualquier otro equipo, los aficionados de ese club habrían puesto el grito en el cielo y nadie podría negarles su derecho a la queja. Y por tanto, incluso aunque no exista ninguna base legal que apoye la queja o no exista, desde un punto de vista jurídico, ni un sólo resquicio para que el Madrid eleve una queja formal, nadie en sus cabales podría negarle al equipo blanco y a sus seguidores el derecho a protestar. Cabe preguntarse qué se habría dicho en caso de que al Real Madrid le hubiese tocado en el sorteo el Chelsea y al repetirse, su rival fuera el Benfica. De todo. Eso es así. 

Dicho eso, como el periodismo ya no informa, sino que milita, las quejas madridistas, elegantes de manera oficial y estruendosas de manera oficiosa, se volvieron un vómito viral gracias a los altavoces habituales. Que el Madrid tiene derecho a quejarse lo ve un ciego. Que sus terminales mediáticas afines confunden periodismo con madridismo, también. Solícito cuando la ocasión lo requiere, el aparato propagandístico se echó al monte. Ruido, ruido y ruido. El mensaje, chabacano: “En el Madrid hablan de Vergüefa”. Hasta el infinito y más allá. Con la frase entrecomillada y en titulares XXL, pero sin esclarecer quién del Madrid dice eso o piensa eso y sin mencionar fuente alguna, para qué. Por supuesto, el acento se pone en la queja blanca, pero no existe información alguna sobre si la decisión de la UEFA de repetir el sorteo se ajusta o no a derecho. Para qué. Cuando alguien se compra un perro, no tiene necesidad de ladrar, porque para eso está el perro. Caray con la perrera. Lo que ladra.

“En el Madrid hablan de Vergüefa”. Niquelado. Que nadie se pregunte si es chocante que hablar de “vergüefa” en un club que presume de haber ganado más que nadie en las competiciones que organiza la UEFA. Si no cree en la honestidad del organizador ¿qué demonios hace participando? “En el Madrid hablan de Vergüefa”, dicen. Nadie usó ese término cuando se publicó - y no publicitó- que en los años 80 se produjo un sistema de bolas frías y no calientes, donde un empleado metía bolas en la nevera la noche anterior a los sorteos, en época de Artemio Franchi. “En el Madrid hablan de Vergüefa”, dicen. “En el Madrid hablan de Vergüefa”, dicen. No se hicieron eco entonces de lo que podía pensar el Atlético de Madrid cuando perdió una final de Champions, habiendo sido el único equipo que esa noche marcó un gol legal, porque esa noche la “vergüefa” era de quita y pon. “En el Madrid hablan de Vergüefa”, dicen. Y uno se pregunta, con la mayor humildad posible, qué da más vergüenza, un sorteo chapucero o los telepredicadores que pierden la dignidad pidiendo una Superliga elitista y patalean porque les quitan al Benfica. “En el Madrid hablan de Vergüefa”, dicen. La realidad es que el Real Madrid tiene derecho a quejarse y puede eliminar perfectamente al PSG. La realidad es que el Real Madrid es demasiado grande para necesitar tanto cortesano mediático. La realidad es que cuando uno se compra un perro, no debe ladrar, porque para eso está el perro. Y la perrera hace ruido. Ladran, luego cabalgamos.


Rubén Uría


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