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Lopetegui

​“Sálvese quien pueda...”

10:00 ART 29/10/18
Julen Lopetegui Florentino Perez Real Madrid
Análisis sobre la crisis del Real Madrid.

“Iceberg al frente. Sálvese quien pueda, las mujeres y los niños primero”. Aquello fue lo que dijo el capitán del Titanic antes del hundimiento. Y algo parecido se escucha en la T4 del Madrid tras haber chocado contra un iceberg en el Camp Nou. En el Madrid se aplicará la vieja ley del fútbol. Alguien gritará “sálvese quien pueda, el director deportivo y los jugadores primero” y mientras más de uno agarra el primer salvavidas a mano, el entrenador será víctima del oleaje. Julen Lopetegui, al que ahora algunos llaman, con mala baba pero buen tino, ´Brevetegui´, ha durado 148 días en el cargo. En apenas cuatro meses ha visto cómo sus dos sueños, España y el Madrid, se han convertido en dos pesadillas con dos finales idénticos, la puerta de atrás. Sentenciado hace jornadas, con la misma alegría que destila el cochero de Drácula cuando su amo planea noche de caza, Lopetegui, que es un buen entrenador y un tipo noble, ya es historia. El asunto, en perspectiva, es sencillo: como el Madrid no puede largar a ocho jugadores ni a alguna ´vaca sagrada´, la cuerda se rompe por la parte más débil, el entrenador. No hay ni trampa, ni cartón: los que asesinaban la reputación de Rubiales por echar a Lopetegui de la selección por presunta deslealtad son los mismos que ahora reniegan de Lopetegui y le piden un billete de ida, a ser posible sin vuelta, para Siberia. Droga dura. 

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Los jugadores, que han defendido a Julen con muchas palabras y pocos hechos, están en entredicho. Si Lopetegui pecó de entreguista con el vestuario, si fue víctima o culpable, es debatible. Lo que no admite cuestionamiento son los resultados del equipo, paupérrimos. La cuestión es muy simple: si un club ficha a un entrenador que tenía contrato en vigor con la selección nacional a dos días del comienzo del Mundial y decide echarlo cuatro meses más tarde, la pregunta es ¿quién tiene la culpa y debe cargar la responsabilidad, el entrenador o el que decidió fichar a ese entrenador? Que la planificación deportiva del verano ha sido errática se está comprobando y que algunos jugadores están en una baja forma alarmante es un secreto a voces. Julen, que no ha sido el problema pero tampoco ha sabido ser la solución, pagará el pato. Llegó, vio y perdió. Que pase el siguiente.

Ahora, con la máquina de picar carne echando humo, el Madrid quiere pagar página. Y Florentino, con temor de que la espuma de las Champions se evapore tras un comienzo de temporada que está siendo patético, va a cambiar de caballo en mitad del río. Si suya fue parte de la gloria en Europa, suya es también parte de esta miseria de comienzo de curso. Su objetivo, que el nuevo inquilino de la silla eléctrica del Bernabéu no sea condescendiente con el vestuario. Dicen que llegará Conte. Mano dura. Que no es precisamente Clint Eastwood en el papel del sargento de artillería Highway, pero que tiene un temperamento fuerte. El madridismo interioriza que las Copas de Europa siempre se ganan con entrenadores dialogantes y de perfil secundario. Cierto. Tanto como que, de vez en cuando, el Madrid suele recurrir a un Capello de turno, a un tipo eficaz y amargo como el aceite de ricino. Alguien capaz de ganar la Liga y a la mañana siguiente, hacer las maletas. Y si no funciona, alguien volverá a gritar: “Sálvese quien pueda, el director deportivo y los jugadores primero”.