Rubén Uría: "PSG: El color del dinero, el color del fracaso"

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Ruben Uría Blog

Desde que en mayo de 2011 un fondo catarí comprase el PSG y convirtiese un club de pedigrí en una franquicia-estado, los jeques han intentado casi todo sin salirles casi nada. Es más, desde que Catar entró en el PSG, la relación entre el dinero invertido y el fracaso deportivo es directamente proporcional. Cuanto más petrodólares invierten y más dinero gastan, más pierden y más sonado es el ridículo. Después de un polémico penalti, previa consulta con el VAR, decretado por Skomina, el PSG ha vuelto a quedar fuera de la Champions. Desde que Catar compró el PSG, ha jugado siete veces la Liga de Campeones y en todas esas temporadas, después de gastarse 1.150 millones de euros en fichajes de jugadores, jamás ha logrado pasar…de cuartos de final. Una cosa de locos.

En 2012-13 gastó 151 “kilos” en fichajes, para reforzar a un equipo que cayó eliminado en la Europa League, y perdió frente al Barcelona en cuartos. El curso siguiente, en la 2013-14, los parisinos gastaron 135 millones en traspasos, para caer ante el Chelsea de Londres, otra vez en cuartos. En la 2014-15, previa inversión de 50 “kilos” en nuevos cromos, volvió a morder el polvo en su ronda maldita, los cuartos, otra vez frente al Barça. En 2015-16, el PSG se gastó 116 millones para no pasar de cuartos ante el Manchester City. En 2016-17, los jeques pusieron 134 “kilos” del ala, fichando a Draxler, Lo Celso, Jesé o Guedes, para caer de nuevo ante el Barcelona en cuartos de final. En la siguiente temporada, la 2017-18, el club de Catar despilfarró otros 238 millones, comprando a Neymar, Mbappé o Alves, para despedirse de la competición en octavos de final. Y de propina, esta temporada, tras gastarse otra “morterada” de 217 “kilos, ha vuelto a quedar KO, cayendo ante el Manchester United, cuando tenía todo a su favor, en octavos de final. Una maldición. Una pesadilla. Un "Expediente X".

Los efectos de este nuevo KO continental van a ser devastadores para el PSG. El jeque creía que podría romper el maleficio con una constelación de estrellas, pero la realidad es tozuda: ni con Neymar, ni con Mbappé, ni con Buffon, ni con Alves, ni con Draxler, ni con Thiago Silva, ni con quien sea. Ni con Emery, ni con Blanc, ni con Ancelotti, ni con Tuchel. Más ruido que nueces, más expectativas que realidad, el PSG siempre acaba, haga lo que haga, a años luz de los auténticos "cocos" europeos. Con polémicos arbitrajes o sin ellos. Con errores garrafales propios o sin ellos. El orden de los factores no altera el producto. Haga lo que haga y compre lo que compre, el PSG sigue nadando para acabar muriendo ahogado, mucho antes de llegar a la orilla.

No hay ni trampa, ni cartón. El PSG, después de gastarse 1.150 millones de euros, ni siquiera ha sido capaz de pasar de cuartos de final. El panorama es terrorífico para el PSG. Tiene cromos de oro, grandes jugadores y unos sueldos estratosféricos, pero es incapaz de hincarle el diente a una competición que, por unas o por otras, le queda realmente grande. Ahora está por ver cuanto aguantarán jugadores de la talla de Kilyan Mbappé, Neymar o Cavani en salir de un proyecto en el que cuanto más dinero entra, más sonado es el fracaso. Y es que, a veces, el color del dinero es el color del fracaso. Que nadie tenga ninguna duda. Arde París. Y este verano, la temperatura será infernal. Será un verano caliente.

Rubén Uría

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