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Diego Maradona NapoliGetty Images

Por qué Maradona no pudo ganar la Champions League

Más allá de la disputa -innecesaria si no se sabe disfrutar de todos los grandes- sobre quién fue el mejor de todos los tiempos, hay una realidad evidente en la carrera de Diego Maradona: el tiempo en el que le tocó jugar no fue tan generoso como lo podría haber sido si hoy fuera jugador de fútbol.

¿Por qué? Son varios los motivos. En esa época, la década del 80, no se consideraba a los sudamericanos como posibles ganadores del Balón de Oro, por lo que el argentino quedaba afuera de la disputa. Los chicos de las tapas de revistas y diarios eran otros, pese a que él no dejaba dudas de que era el número uno. La cuestión económica es otro factor que pesó: sí, Maradona vivió como un rey y fue el jugador mejor pago por un tiempo, pero el dinero que se maneja ahora es de otra galaxia. En la época en la que el 10 lideraba una guerra desigual entre el norte y el sur italiano, los números estaban lejos del negocio que representa el fútbol de hoy. La lista no termina ahí. Quizás el punto más doloroso tiene que ver con la cuestión deportiva. El formato de la Copa de Europa, la Champions League de hoy, también fue un asterisco que se terminó volviendo una espina para el argentino.

Con el máximo ganador de la historia del trofeo (14 veces levantó la 'Orejona' el Real Madrid) visitando el Estadio Diego Armando Maradona para la disputa de la segunda jornada de la Champions League, merece la pena preguntarse por qué Maradona nunca lo ganó.

Lo dicho: los tiempos del fútbol no abrazaron al 10 como lo hubiera merecido. En esa época, cuando Maradona era el dueño y corazón de Napoli, se clasificaba al torneo sólo el campeón de cada país. El argentino ganó dos veces la Liga de Italia, en la temporada 1986-87 y la 89-90.

En la temporada 1987-88, Napoli tuvo que jugar ante Real Madrid en el primer cruce mano a mano, en lo que fue un desafortunado sorteo. Fue derrota por 3 a 1 en el global (2 a 0 en la ida, en un partido disputado en el Santiago Bernabéu, a puertas cerradas, y 1 a 1 en la vuelta). Maradona jugó los 90 minutos de ambos partidos y en muy buen nivel, pero al conjunto italiano le faltó jerarquía. Ese año, terminaría en el segundo lugar del Calcio, atrás del Milan de Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, entre otros cracks. 

Marco Van Basten Roberto Donadoni AC MilanGetty Images

En la 1990-91, con la experiencia de haber ganado la Copa UEFA hacía no demasiado, Napoli se quitó de encima en la primera ronda a Újpest, de Hungría. En los octavos de final, sufrió una dura derrota ante Spartak de Moscú. Fue 0 a 0 en ambos encuentros. En la vuelta, Maradona no pudo jugar de inicio debido a una molestia muscular. En la definición por penaltis, cumplió, con la camiseta 16 en la espalda y algo más desalineado físicamente que en sus tiempos de gloria. Pero su compañero Marco Baroni envió su remate afuera y las esperanzas del conjunto italiano se despedazaron.

En el paso del argentino en Napoli, el equipo salió campeón dos veces, consiguió dos subcampeonatos (87-88 y 88-89) y logró un tercer puesto (85-86). En las dos campañas anteriores a su llegada, el equipo había quedado 9º y 12º. Barcelona, por su parte, había salido segundo en el campeonato previo a que llegara. En el fútbol contemporáneo, Maradona hubiera jugado al menos cuatro veces más la Champions League.

Giuseppe Brusculotti, Ciro Ferrara, Careca. Son tres nombres de evidente jerarquía. Pero no había otras variantes de calidad. A Maradona le alcanzó con desafiar a los grandes de Italia, pero no pudo más. Le faltó un poco de todo. Al fin y al cabo, Napoli era un club humilde guiado por un fuera de serie que, por un flechazo de amor, decidió jugar en un equipo repleto de pasión pero no de dinero o poder, argumentos que hacen falta para poner de rodillas a Europa.

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