No disparen al expresidente

Luis Suarez Bartomeu Barcelona
FC Barcelona
"Barro bravo", la columna de opinión de Fran Guillén

Firma Fran Guillén

Hizo bien el Barça deshaciéndose de Luis Suárez. Lo digo con ramalazo punk y nula ironía. Sin plantar tampoco el pecho por la gestión de vestuario de Bartomeu, pero intentando al menos ponerme en su pellejo. ¿Era justificable dejar intacta la plantilla tras la derrota de dos rombos contra el Bayern? No. ¿Pensaba alguien que a Suárez le aguantaría el chasis para golear a este ritmo? Seamos sinceros: tampoco.

Esta versión de Lucho es hija de la rabia y de las circunstancias. De su amor propio por campeonar con otra camiseta (y alardear de triunfo en las narices del ex) y de un sistema ideado por el Cholo en el que le arropan como jamás Simeone arropó a un delantero. Al Suárez castizo, como cocodrilo en la orilla, se le permite economizar el esfuerzo y salir del agua sólo cuando abrir las fauces te garantiza la presa.

No es ese el Luis Suárez que estaríamos viendo en Barcelona. Vestido de azulgrana, el uruguayo seguiría agarrado a un recuerdo. Al punta ligero de caderas que ya no es; al que ganaba carreras a codazos en Liverpool y gozaba persiguiendo balones a campo abierto. Y se frustraría. Y llegarían los mohínes y las frías noches europeas lejos de casa en las que husmear goles no te garantiza marcarlos.

Esta versión del charrúa, para unos más primaria y para otros más sofisticada, es patrimonio intransferible de su ecosistema colchonero. Y el aficionado culé, con la nostalgia justa, debe darse cuenta de que ante sus ojos está naciendo un Barça de piernas frescas e ideas nuevas en el que Suárez tendría un rol borroso. De la foto del abrazo de la MSN, el Monte Rushmore del barcelonismo moderno, ya sólo queda el mentor Messi. Y así debe ser.

Cinco meses después, ha llegado el momento de reconocer que Barto hizo algo bien, si no en forma al menos en fondo. Y que el ‘no’ de Koeman al uruguayo quizá se aplauda en unos años con tanta unanimidad como el que Guardiola dio a Ronaldinho. No será fácil si Suárez termina en mayo subido a Neptuno, pero esa estampa será el escozor de la herida que cura.

Culpa de los años y de los cartílagos maltrechos. No eres tú, soy yo. Que seas con otro todo lo feliz que ya no puedes ser conmigo. Suárez disfruta en el Atleti y el Barcelona empieza a superar su recuerdo. De este ataque de cuernos, queda absuelto Bartomeu. No disparen al expresidente.

Fran Guillén

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