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Los mejores cuentos de fútbol de Fontanarrosa

Nadie le escribió a la pelota tan lindo como Roberto Fontanarrosa. Gran parte de la obra literaria del Negro, que este 26 de noviembre hubiera cumplido 71 años, gira alrededor del fútbol. Y pareciera que no le quedó tema por tocar. Desde su amor por Rosario Central hasta las discusiones de bar; de los mejores nombres para relatar en la radio a las andanzas del ídolo de algún club perdido por el Interior; de la tecnología a la exaltación máxima del espíritu amateur, todo pasó por la pluma del rosarino. 

En homenaje a su legado, en el día de su cumpleaños Goal eligió repasar los mejores cuentos futboleros de Fontanarrosa. Si hubiera que recomendar, lo ideal sería sumergirse por completo en la obra del Negro (existe una compilación en la que están casi todos sus relatos sobre la pelota, titulada "Puro fútbol"), pero hay algunos textos que vale la pena leer. Y, por qué no, releer.

19 de diciembre de 1971

Probablemente, el mejor cuento de fútbol que jamás se haya escrito. A través de la historia del secuestro del pobre (¿pobre?) viejo Casale, el Negro entrega una mirada bien Canalla sobre la histórica semifinal del Nacional de 1971 entre Newell's y Central, aquella de la palomita de Aldo Pedro Poy. 

El ocho era Moacyr

¿Quién no se ha pasado una tarde entera tratando de recordar la formación completa de aquel equipo que terminó cuarto en el Apertura del 93? Una charla de bar, con todos su prejuicios a cuestas y la pelota como elemento superador. 

Memorias de un wing derecho

El cuento que inspiró a Eduardo Sacheri y Juan José Campanella para producir la película Metegol. Parado contra la banda derecha del ataque, el delantero de River y sus autoproclamados 6.800 goles aporta su mirada sobre cómo se debe jugar al fútbol.

Escenas de la vida deportiva

El que alguna vez se juntó a jugar al fútbol con amigos un sábado al mediodía encontrará imposible no sentirse identificado con cada uno de los diálogos de este relato: el que llega tarde, el que falta sin avisar, el que cuenta cómo le fue con la mina que salió anoche, el que se preocupa por el rival. El título lo dice todo.

Jorge, Daniel y el Gato

Si al cambiar los nombres de los protagonistas de la historia por el de algún amigo o conocido no siente que está repasando alguna escena después del fulbito de los martes (o miércoles, o el día que toque el ritual) sepa, señor lector, que usted nunca ha jugado a la pelota.

La observación de los pájaros

Si se juega el clásico y algún hincha elige no verlo para evitar el sufrimiento durante los 90 minutos, salir a caminar por el barrio no es la mejor opción: cualquier diálogo, sonido y hasta el vuelo de un ave lo hará creer que el rival está pasando por encima al cuadro propio.

Lo que se dice un ídolo

Dicen que los ídolos tienen que tener un costado humano. Que alguna vez deben pasar por el barro para que el público se sienta identificado con ellos. Pedrito era un tipo demasiado correcto para ser ídolo. Pero todo tiene un límite. 

Viejo con árbol

El fútbol es arte. Es la escultura, la música, el teatro, la pintura. El fútbol es un viejo que se sienta debajo de un árbol a hinchar porque sí por un determinado equipo de un torneo de amigos. El fútbol es todo eso, sí. Pero, ¿qué es el fútbol en realidad?

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