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Bruno, Newcastle

Las urracas de St.Jame's Park remontan el vuelo

Tres victorias, cinco empates y una derrota para un sexto puesto y catorce puntos. Podría parecer una clase de matemáticas básicas o un trabalenguas, pero no lo es. Se trata del bagaje del Newcastle United en el primer cuarto de Premier League que llevamos.

Hubo mucha fanfarria alrededor de los Magpies con la venta de Mike Ashley y la adquisición del club por parte del Saudi Public Investment Fund hace justo un año. Muchas cosas han pasado desde entonces en el noreste de Inglaterra. Y la mayoría para bien. Lo que se proyectaba como un despilfarro de millones y aglutinación de estrellas ha resultado ser uno de los planes estratégicos más interesantes de todo el fútbol inglés. En Tyneside, los pasos se están cumpliendo en conformidad a las reglas (Fair Play financiero), y además, con el esmero del sentido común y la buena toma de decisiones.

La primera acción clave fue cambiar el timonel del equipo. La marcha de Steve Bruce y la llegada de Eddie Howe permitieron la introducción de savia nueva. El entrenador inglés con mayor proyección junto a Graham Potter y conocedor de proyectos con limitaciones a nivel de plantel y objetivos. Ya con el Bournemouth, el de Amersham estuvo varias temporadas en la Premier League con una entidad de recursos limitados y logrando méritos muy reseñables.

El Newcastle, en aquel entonces, deambulaba por la parte baja de la tabla clasificatoria de la Premier League. Con la angustia del descenso acechando y con un equipo sin ningún tipo de convicción en conseguir nada meritorio. St. James´ Park, uno de los estadios de mayor misticismo de toda Inglaterra, sólo poseía jugadores en pleno declive o depauperados. Con el paso de los meses, con Howe de entrenador, consiguieron acabar undécimos y salvar la campaña con muchísima holgura. Fue el pistoletazo de salida a lo que quedaba (y queda) por venir.

La gestión de los fichajes ha sido más que inteligente. Aprovechando oportunidades de mercado (Nick Pope descendido con el Burnley o Kieran Trippier que quería volver a Inglaterra por motivos familiares) y bombazos (para un equipo de media tabla en la Premier League) como Sven Botman (pretendido por el Milán), Alexander Isak (jugador de muchísima proyección en un equipo destacado en La Liga) o Bruno Guimaraes. Todo ello, sumado a la adquisición de futbolistas que tenían experiencia en la Premier League ya (Chris Wood o Matt Target) y a los retales válidos del antiguo desierto (el talento de Saint-Maximin y la infinita entrega de Joelinton).

En la previa del partido de la jornada pasada frente al Brentford, Thomas Frank, entrenador de los Bees, comentaba en rueda de prensa previa al encuentro: “no hay duda de que el Newcastle tiene la intención de estar dentro del top seis en el futuro. Eddie Howe, su equipo de trabajo y sus jugadores han hecho un gran trabajo hasta ahora. El año pasado se establecieron como club y este año sólo han perdido frente al Liverpool”. No le faltaba razón al técnico danés. Incluso, el conjunto de Newcastle-upon-Tyne consiguió poner contra las cuerdas al Manchester City de Haaland y compañía con un sensacional empate a tres al empezar la campaña.

Decía Julian Nagelsmann que lo importante no es dar el paso más grande sino el correcto. En esas está el Newcastle. Haciendo las cosas de manera sensata y sin prisas. La grandeza se construye paso a paso. Y los Magpies en ello están. Porque las Urracas quieren volver a volar.

Juan Yagüe

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