Las cinco lecciones que Guillermo aprendió de Bianchi

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Télam
El Mellizo ha sido uno de los discípulos más exitosos del Virrey: ¿en qué facetas siguió sus pasos?

Que los récords de Guillermo Barros Schelotto, que el estilo de Marcelo Gallardo... “Es imposible comparar a este Boca con el de Bianchi. Ese equipo va a ser irrepetible, no se lo puede comparar ni con éste ni con ningún otro", zanjó el propio Mellizo hace algunos meses, mucho antes de ser bicampeón o de tener que afrontar la final de la Copa Libertadores ante River. Sin embargo, ello no quiere decir que no haya tomado sus lecciones. Especialmente para estos momentos, en los que el Virrey sobresalía.

LOS PRONÓSTICOS PARA LA FINAL

Guillermo es, acaso, uno de los discípulos más exitosos de Bianchi y, ahora, está a las puertas de lograr algo tan grande como lo que consiguió su mentor hace más de una década atrás. Si bien su manera de jugar tal vez no es tan similar al que aplicaba el exentrenador, las lecciones que tienen que ver con otras circunstancias del fútbol que también son su responsabilidad.

Primera clase: ni los grandes ni los chicos, juegan los que están mejor

Si lo sabrá Guille, que tuvo que sentarse en el banco ante Real Madrid de la Copa Intercontinental porque el cuerpo técnico veía mejor a Marcelo Delgado. A lo largo de todo el 2018, los Schelotto también dejaron afuera a diferentes pesos pesados: Tevez, Gago, Cardona, Goltz... Ninguno tuvo el lugar asegurado. Ni siquiera Benedetto, que volvió de su lesión, pero Ábila se mantuvo como el centrodelantero titular. En un plantel lleno de jerarquía, el manejo de los egos fue fundamental. Lo será, también, en estas últimas semanas.

Segunda clase: las finales se definen en el planteo de visitante

Asunción, Belo Horizonte y San Pablo. El Xeneize quiere hacer historia y ser el primer campeón en definir todas las series fuera de su casa. En parte, logró la clasificación siempre por la ventaja que sacó de local (ganó los tres choques de ida por 2-0), pero también por las sólidas propuestas que tuvo en Paraguay y Brasil. No se metió en el área para defender, pero tampoco se volvió loco para atacar: supo esperar y supo aprovechar.

Tercera clase: si en la ida no se puede ganar, tampoco se puede perder

Por ahora, es algo que no tuvo que hacer. Sin embargo, por cómo se vienen dando los últimos Superclásicos, será algo a tener en cuenta: si Boca no puede abrir el marcador en La Bombonera, no debe desesperarse. Para eso, la idea de Guillermo es repetir el pragmático once que jugó ante Palmeiras y ante Cruzeiro: 4-3-3 en ataque, 4-1-4-1 en defensa. 

Cuarta clase: el arquero, la columna vertebral del resto del equipo

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"El arquero va a ser Agustín. Es quien viene jugando. Solo vamos a traer a otro por si él se lesiona y debamos afrontar partidos definitorios con chicos inexperimentados". La lesión de Esteban Andrada sacudió al equipo, pero el Mellizo no dudó: como antes de que llegara el ex-Lanús, le dio toda la confianza a Rossi. Y él le respondió en la cancha con un trabajo serio. Es cierto: no es Córdoba o Abbondanzieri, pero retomó la seguridad y apareció cuando se lo necesitó.

Quinta clase: practicar y estudiar muy bien los penales

En el 2000 y el 2001 resultaron trascendentales para ser bicampeón de América. También en 2004, justo ante River, en semifinales. Si esta es una final tan pareja, como todos auguran, será tarea del DT practicar ese tipo de definición en los días previos a la vuelta en el Monumental. Y también para Juan José Romero, entrenador de arqueros del club, quien deberá encargarse de que Andrada o Rossi tengan toda la información a la hora de atajar.

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