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Llorente Atletico Madrid Salzburgo Champions 271020Getty

Las 10 claves para comprender la explosión de Marcos Llorente como delantero del Atlético de Madrid

¿Cómo es posible que Marcos Llorente haya experimentado una metamorfosis tan increíble? ¿Cómo es posible que un mediocentro especialista en robar balones se haya convertido en un segundo punta especialista en asistir y marcar tantos decisivos? El curso pasado, por necesidad y tras observarle en los entrenamientos, Diego Pablo Simeone creyó que Marcos Llorente podría brillar con más intensidad en el ataque. Probó con él en varios entrenamientos, le gustó lo que vio y decidió apostar por él como segundo delantero. En aquellos días, la crítica especializada se mofó del Cholo y pensó que Llorente jamás podría funcionar como delantero. El tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. 

Los números de Marcos Llorente en el ataque rojiblanco hablan por sí solos. Y no mienten: en 2020, Marcos es el mejor delantero de la escuadra de Simeone. Ha participado hasta en 13 tantos del equipo colchonero, ha repartido 6 asistencias y ha anotado 7 goles, siendo los de Anfield los más recordados. Después de aquel "doblete" ante el Liverpool, lo que parecía ser un recurso por parte del Cholo, se ha convertido en una tendencia. Llorente ya no tiene consideración de mediocentro y juega siempre, o bien de segundo punta, o bien como interior tirado a la derecha. Pero ¿por qué esta explosión de Llorente en esa posición? ¿Qué claves encierra este cambio tan brutal en su juego? Goal trata de responder estas cuestiones.

Un físico envidiable. Más allá de su famosa dieta paleolítica y del culto al cuerpo, Marcos Llorente es un entusiasta del físico. Vive, come y entrena para sentise cada día mejor. Y esa constante le permite sostener una capacidad física que le hace sobresalir cuando se enfrenta a otros rivales en el uno contra uno. Gana los duelos por fuerza, se marcha de sus rivales por velocidad y tiene una capacidad de reacción extraordinaria, que le hace salir vencedor de casi todos los lances del juego. Si tiene metros para poder correr, es imparable.

Recibir y girar. No es Ángel Correa, un auténtico especialista en el arte de girar sobre sí mismo con la pelota, pero Llorente ha evolucionado muchísimo en este sentido. Ha aprendido a interpretar cómo recibir y fabricarse el espacio justo para poder arrancar antes que el rival, girar su cuerpo y ganar es medio metro que necesita para imponer su físico. Era algo que parecía que no podría hacer, pero que cada vez hace con más frecuencia y ejecuta mejor.

Velocidad punta. Más allá de sus condiciones atléticas, Marcos está explotando todas sus condiciones como velocista. Si tiene que ayudar en el repliegue defensivo, es uno de los primeros en echar una mano. Y si tiene que medirse en velocidad con un lateral o un central rival, gana casi siempre, porque es imparable con espacios por delante.

Instinto. Otra cualidad que está empezando a desarrollar como segundo punta es el instinto a la hora de ver portería. Lógicamente, no tiene el don innato del delantero y no tiene la portería en la cabeza, pero está empezando a saber interpretar cómo y cuando chutar, qué espacios ocupar para estar en zona de rechace y cómo conseguir ganarle la partida al defensor cuando se produce una segunda jugada. Se llama instinto.

Desmarque. Sin duda, una de las mejores cualidades de Marcos Llorente. Interpreta bien los espacios y los ocupa con mucha inteligencia. Sabe leer el partido, el momento del pase del compañero y cómo y cuándo debe arrancar. Sus desmarques en velocidad, siempre por banda derecha, son ideales para el juego del equipo cuando busca amplitud. Y sus desmarques de ruptura son una bendición para pasadores como Joao Félix o Koke, que siempre le encuentran.

Paso hacia adelante. Simeone ya lo comentó en Anfield y es cierto. Cuando Llorente recibe en la zona decisiva del ataque, tiene buen paso. Posee zancada poderosa, es difícil sacarle la pelota en conducción, tiene mucha fuerza y suele pisar área con bastante autoridad. Si recibe y se gira, su paso hacia adelante le está dando muchas cosas al equipo en campo contrario.

Voracidad extrema. Una de las características que más valora Simeone en Llorente es su capacidad para sacrificarse por el equipo y para mantener una voracidad extrema en todas sus acciones. Es muy generoso en el derroche físico y siepre quiere más. Ambicioso sobre el campo, es capaz de perseguir 40 metros a un mediocampista enemigo y después arrancar con la misma fuerza para galvanizar el contragolpe. Basta ver un par de entrenamientos para detectar el hambre que tiene Llorente.

Competencia interna. Un valor realmente apreciable en Marcos ha sido su capacidad para saber ser suplente con dignidad. Cuando las cosas no le salían, cuando no contaba, cuando no entraba en el once, se limitó a trabajar, a superarse, a no tener ningún mal gesto y ni decir una mala palabra. Apretó los puños, lo hizo lo mejor que pudo y cuando tuvo su oportunidad, incluso jugando donde menos lo esperaba, la aprovechó. Nadie podría discutirle a Llorente que ha sabido competir el puesto siempre. Se merece lo que le está pasando.

Actitud positiva. Más allá de su posición en el campo y su estado físico, un aspecto notable en el rendimiento de Llorente es su actitud. Siempre se muestra positivo. Dentro y fuera del campo. No se esconde nunca, participa siempre, asume el error con naturalidad y siempre trata de devolver la pelota en mejores condiciones de las que la recibe. Quiso salir del Madrid para demostrar lo que valía y el tiempo le ha dado la razón. Está triunfando en el Atleti y donde menos se lo podía imaginar, como delatero.

Generosidad. Marcos se ha ganado a Simeone porque ejecuta, a la perfección, la máxima del cholismo: El esfuerzo no se negocia. El chico se mata a correr en cada partido y derrocha energía en cada pelota dividida. Y por si eso fuera poco, Llorente se ha ganado al vestuario con su manera de ser: es generoso a la hora de trabajar, no es nada egoísta y siempre se muestra solidario con los compañeros. Cuando juega y cuando no. Precisamente por eso, ha caído de pie en el vestuario. Y en el club. Quiso jugar en el Atleti y está triunfando de rojiblanco.

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