Pablo Pérez se transformó el último domingo en el protagonista principal de esta serie de drama, suspenso y por momentos thriller que suele ser Boca. Desde el momento en que puso la rodilla para el 2-1 sobre Talleres y, por sobre todas las cosas, decidió celebrarlo con insultos a los hinchas que lo habían hostigado por su flojo rendimiento. Pero el fútbol da revancha rápidamente y solo le tomó 72 horas volver a dedicarse exclusivamente a jugar al fútbol.
Pasó también un raid mediático para disculparse, justificar su bronca y dar explicaciones, pero todo se definiría en la noche copera, esas que tanto le gustan a La Bombonera, que lo recibió con una parte de silbidos pero mayoría de aplausos, cuando la voz del estadio lo anunció en la alineación titular.
Desde el minuto 0, el número 8 se olvidó de todo lo ocurrido, pidió la pelota y fue el eje permanente del mediocampo, asociado con Bebelo Reynoso y con Cristian Pavón. Tanto que fue, según Opta, el jugador que más veces tocó la pelota, el que más pases dio y con mayor precisión en el equipo de Guillermo, además de ser también uno de los que más balones recuperó.
#LibertadoresxFOX - ¡OVACIÓN PARA PABLO PÉREZ! pic.twitter.com/HDNjaAh2V7
— FOX Sports Argentina (@FOXSportsArg) 5 de abril de 2018
Solo le faltó el gol, porque uno de sus remates en el primer tiempo se fue apenas alto y otro, en el complemento, quedó en las manos de Viera. De todas maneras, esta vez no necesitó convertir para ganarse algo similar a una ovación, solamente por cumplir a la perfección (y callado) su tarea. "Yo me equivoqué, por eso les agradezco este gesto a la gente, que sepan que la entrega nunca va a faltar", fueron sus palabras mientras dehjaba el campo de juego, luego del comienzo de su redención.




