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"Historia que tú hiciste"

15:11 ART 6/3/19
Real Madrid Liverpool Champions League
El Ajax certificó el fin del ciclo triunfal de un Real Madrid tetracampeón de Europa. Una generación de época. El fútbol le debe merecidos honores

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“Historia que tú hiciste, Historia por hacer”. Así reza el último himno del Real Madrid, en una de sus frases más sonoras y, a la vez, más certeras. Resume perfectamente la idiosincrasia del club blanco, el más laureado del mundo, y que, sin embargo, es el más inconformista de todos. No se alimenta de los muchos títulos que ganó en el pasado, sino sólo de los que tiene que ganar en el futuro. A veces se traduce en que es una trituradora sin piedad, pero durante los 364 días restantes de cada año es el motor que le conduce a la gloria prácticamente temporada tras temporada. Por eso mismo, quedarse sin títulos a 5 de marzo y de la manera en que lo ha hecho el Real Madrid es todo un drama. Sin excusas. El objetivo no es otro que hacer historia, con todo lo que rodea. O pese a todo lo que rodee. Y si no se consigue, la llamada a la reconstrucción es inevitable. Porque es la llamada a la historia por hacer.

Dicho esto, cabe reflexionar sobre la historia más reciente que hizo el Real Madrid. Degustarla. Y honrarla. Todos y cada uno de los aficionados al fútbol, además. Pues traspasa las rivalidades de barra de bar para recalar en el palco VIP de los ‘elegidos’ del deporte. No es una historia cualquiera, sino una con ‘H’ mayúscula. El ciclo triunfal que anoche acabó es ya un capítulo de los más gloriosos que se han escrito en el fútbol: cuatro Champions League en cinco años, y tres de ellas consecutivas. Catorce títulos en el último lustro. Algo sólo a la altura del mítico Real Madrid de las Cinco Copas, el equipo más laureado del fútbol al que nadie se acercó siquiera a hacerle sombra en más de medio siglo. Hasta este Real Madrid, que ha estado cerca. Y si el coetáneo Barcelona de Messi no ha sido capaz de impedirlo, no lo va a borrar ni el 1-4 del Ajax, ni el 0-3 del Barcelona, ni Lopetegui, ni Solari… Imposible.

Como el Milán de Sacchi, el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff, el Dream Team del Barcelona, la España del tiki-taka, la Francia de Zidane, etcétera, etcétera. Equipos pretéritos que permanecen ya en la memoria colectiva del planeta fútbol. Iconos de generaciones enteras de aficionados al deporte rey. Campeones legendarios que dominaron con puño de hierro en sus respectivas épocas. Al lado de todos ellos, y por encima de muchos, está ya este Real Madrid de Zidane, de Cristiano, de Ramos, de Florentino Pérez, de Modric, del minuto 93, de la ‘trécima’, de los 1000 días como campeón, o como quiera que se pueda recordar. Un equipo, en definitiva, que ha marcado también una época en el fútbol. La última y más reciente, para más señas.

Y todavía se dirá de él que no jugaba buen fútbol, que fue ayudado por los árbitros, que tenía un presupuesto megalómano, que tenía mucha flor, que llegaron fundidos físicamente, que los sorteos les fueron favorables, que no había un proyecto ni una filosofía real detrás, que en los torneos nacionales se borraba, incluso que su afición no era digna de esos títulos, cada día una cosa distinta, o todo junto de una vez. El caso es que nadie ganó nunca tanto como este Real Madrid. Y ahí están los Manchester City, Juventus, Bayern, Liverpool, PSG, Borussia Dortmund o Atlético. Aquel de todos ellos que esté libre de estos pecados, que se atreva a levantar siquiera la mano con la piedra. Y mientras tanto, todos ellos hincaron la rodilla ante este Real Madrid. Indiscutible.

Frente a los menosprecios, también quedará en los anales que fue un equipo con el cinco veces Balón de Oro y máximo goleador de la Historia del club, con un capitán de leyenda en el centro de la defensa, con un ‘10’ también Balón de Oro, con un centro del campo granítico, con dos laterales como puñales, con una generación irrepetible de españoles y canteranos, con una moral y una resistencia de hierro ante las adversidades, con una fiabilidad insultante, con una variedad de sistemas imprevisible… Pero sobre todo y ante todo, se hablará de un equipo campeón. Con todas las letras y la resonancia de su significado. Ningún otro equipo en el último lustro llegó a imponer tal poderío en Europa ni tanto respeto en sus rivales. Todos le temían. Todos se hubieran cambiado por él en este tiempo. Y por eso, todos sin excepción celebraron este martes su caída. Ahora respiran más tranquilos. Es lo que sucede con los campeones eternos. Como este Real Madrid que ayer puso punto y final a un ciclo extraordinario. O dada su idiosincrasia, quizás sólo punto y aparte. “Historia que tú hiciste, Historia por hacer”, ya se sabe.