El "error" de Maradona que empezó a preparar el mejor gol de la historia

Diego Maradona 1980 England
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En 1980, Argentina visitó a Inglaterra en Wembley y Diego falló la definición que, seis años después, lo llevaría a la cima del mundo.

El 13 de mayo de 1980 aún no había pibes para "vengar". Faltaban dos años para que un dictador influenciado por el alcohol lleve a los argentinos a la más absurda guerra, frente a Inglaterra por la soberanía de las Islas Malvinas. Tampoco había "barrilete cósmico", porque Diego Maradona todavía era terrenal, un purrete de 19 años que ya brillaba en Argentinos Juniors y había conseguido el Mundial Sub 20 de Japón, pero al que le faltaban miles de aventuras y hazañas que conseguiría por los años y no hay futbolero que no conozca. Pero ese día, en el mítico escenario de Wembley, el mundo empezaba a conocer a Pelusa, que aprovechó la ocasión para empezar a cocinar su ópera prima, lograda seis años después en México.

Argentina había conseguido dos años antes su primer título del mundo y comenzaba a preparar la defensa que no lograría en España. En una gira europea que incluyó duelos con Irlanda y Austria, debía visitar al combinado inglés, con el cual la principal "pica" era el choque del 66 y la expulsión de Rattín. Menotti logró mantener buena parte de la base para esos amistosos, pero no pudo contar con Kempes, Ardiles y Bertoni. En sus lugares aparecieron Juan Barbas, Cucurucho Santamaría, Ramón Díaz y el flamante 10.

Corrían 19 minutos cuando el pibe de Fiorito hizo su aparición estelar, en lo que terminó siendo un presagio de lo que ocurriría en el Azteca. Recibió de Barbas a 30 metros del área, de espaldas al arco, volcado a la derecha y en un giro dejó atrás a dos marcadores ingleses, sumando a otros dos con apenas un toque, para quedar cara a cara con Ray Clemence. "Tendría que haber enganchado para afuera y después haber tocado con derecha, pero en ese momento pensé que era lo mejor definir ahí y se me fue al lado del palo. Era el gol de mi vida”, dijo más tarde. Al entrar a la zona de definición y con el arquero ya en el suelo, Diego decidió tocar la pelota con su pie izquierdo, pero se fue ancha por el palo opuesto.

Quien leyó la jugada, al punto de parecer un presagio, fue Hugo Maradona, uno de sus hermanos menores: "Tenías que haber enganchado para afuera y te metías con pelota y todo", le dijo cuando regresó al país. Y el Turco tenía razón. El 22 de junio de 1986, cinco ingleses quedarían en el camino y Shilton, que "estaba así tirado", le dejó abierto el camino para avanzar dos pasos más y poner el Argentina 2 - Inglaterra 0 para que el país sea un puño apretado. "En el momento no me acordé lo que me había dicho el Turco, pero me di cuenta que inconscientemente algo se me había venido a la cabeza".

Argentina perdió 3-1 ese día. Inglaterra, que tenía la base del Liverpool bicampeón de Europa y a Kevin Keegan como gran figura, se impuso con claridad pero no pudo sostener su gran nivel a nivel clubes ni en la Eurocopa de ese año ni en el Mundial de 1982. Y los 90 mil británicos que se reunieron en la catedral del fútbol en la isla aplaudieron el talento de aquel joven número 10, sin saber que esa noche fue el primer ensayo de prueba y error para el momento en que dejaría de ser Diego para transformarse en Dios.

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