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Todo Rojo: el año de la resurreción del Independiente histórico

18:41 ART 31/12/17
Newells Independiente Superliga
La Sudamericana fue la frutilla del postre, pero más allá del logro, el Rojo vivió el mejor año de sus últimos tiempos y fue el mejor de 2017.

Independiente no merecía que la enorme alegría por haber "renacido" termine empañada por la dolorosa salida de Ariel Holan, víctima de aprietes de la barra que sigue descontrolada. Pero este final no cambia ninguna de las líneas escritas mientras el DT derramaba lágrimas de emoción en el mítico Maracaná.

El saludo histórico no fue  simplemente una puesta en escena de los jugadores de Independiente para recibir los aplausos de sus hinchas a la hora de entrar al campo de juego del Libertadores de América o una coreografía para comunicarse con ellos a la distancia cuando juegan de visitante. Este sencillo movimiento se transformó en un verdadero símbolo de una vuelta a las bases más gloriosas de un club que llegó al infierno para renacer.

La transformación hacia el "Todo Rojo", slogan que comenzó en las redes sociales y ya es una marca registrada, tuvo como capitán a Ariel Holan, responsable principal de todo lo bueno hecho por el equipo en el 2017. Un hincha de "paladar negro" -con buzo de entrenador- que solo con llegar a ese lugar ya cumplía un sueño, pero fue muchísimo más perfecto al coronarse campeón de la Copa Sudamericana nada menos que ante Flamengo y en el Maracaná.

Pero el resultado de la definición, más allá de determinar la felicidad de un nuevo título internacional, en caso de haber sido desfavorable no podía tapar que este Independiente volvió a llenar de fútbol a sus hinchas, que escuchaban de sus antepasados las grandes gestas de los 60 y los 70, pero sufrieron el doloroso descenso del 2013, como consecuencia de un club quebrado económicamente, que vivía de escándalo en escándalo por su barrabrava y con dirigencias que serán recordadas como las peores de la historia.

Un dato que no es nada menor: impulsado por el propio DT, la institución decidió llevar junto a la delegación a grandes glorias como Pepé Santoro, Daniel Bertoni, el Chivo Pavoni y Ricardo Bochini, para que los más jóvenes se contagien de esa mística. Porque, en este caso, conocer la historia sirve para repetirla.

LAS BASES DE LA REFUNDACIÓN

La resurrección futbolística llegó de la mano de un plantel que tiene todo: la experiencia que aporta su capitán Tagliafico, o su reciente goleador Gigliotti, o Walter Erviti desde el banco; el hambre de gloria de realidades como Meza, Sánchez Miño, Domingo, Diego Rodríguez; la seguridad de su arquero Campaña y el enorme potencial que ya demuestran Bustos, Alan Franco o Barco. Todos ellos coordinados por un verdadero obsesivo de los detalles, que a la vez le da absoluta libertad al 4-2-3-1 que sale casi automáticamente, aunque cambien los intérpretes.

El cachetazo más duro llegó en junio: la primera derrota en todo el año fue un inapelable 0-3 en La Bombonera, cuando llegaba ilusionado con meterse en la pelea en el último tramo del Campeonato, pero el futuro campeón detendría su envión. Fue una de las seis derrotas que sufrió en todo el año: dos contra Atlético Tucumán (por Copa Argentina y en la ida de los octavos de final de la Sudamericana), ante Libertad (ida de la semifinal) y contra Lanús y Godoy Cruz en el torneo local. En el contrapunto, más allá de la campaña en el certamen internacional, está como gran alegría que se quedó con los dos clásicos de Avellaneda, el último con un equipo totalmente suplente, con un jugador menos durante 55 minutos y hasta Damián Albil, el tercer arquero, para los compases finales.

La Copa Sudamericana fue la frutilla del postre de un año que merecía un festejo en la mitad roja de la ciudad, que logró una comunión absoluta con un equipo que juega como ellos deseaban y, más allá del mencionado final triste, les brindó el mejor año de los últimos tiempos.