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Osumane Dembele sería el gran perdedor de la vuelta de Neymar

09:21 ART 11/7/19
DEMBELE LYON BARCELONA CHAMPIONS LEAGUE
El atacante francés, que llegó para hacer olvidar al brasileño, se quedaría con pocos minutos y una situación difícil si el traspaso se realiza

Ousmane Dembele llegó a finales de agosto, después de declararse en rebeldía en el Borussia Dortmund. Llevaba un año en Alemania, un buen año, y lo vio suficiente para forzar su salida al Barcelona. Los azulgrana tenían en ese momento un par de condicionantes que no ayudaban al sosiego en el mercado, ambas provocadas por el reciente fichaje de Neymar por el PSG. Por un lado, toda Europa sabía que llegaba con la cartera llena, por otro no hubo el más mínimo disimulo, querían fichar y su objetivo prioritario era Dembele. 

Y Dembele llegó con la carga adicional de ser uno de los jugadores más caros de la historia. 105 millones y 40 más en variables, un dineral para un chico de 18 años que solo un año antes había llegado a Dortmund por 15 millones desde el Rennes francés.

La plusvalía fue importante y las dudas también. Porque Dembele ha tenido en el Barcelona problemas importantes con las lesiones, que es el principal factor que puede descarrilar una carrera. Y, también, porque cuando ha jugado ha tenido claroscuros, partidos muy buenos en los que demuestra su velocidad y peligro y otros en los que es irrelevante. 

La llegada de Griezmann no le ayuda, si además llega Neymar se le hace de noche. Porque juegan once y la competencia puede ser buena para los entrenadores, que juegan con red de seguridad, pero rara vez es positiva para un chico de 20 años que necesita, por encima de todo, tiempo de juego para demostrar que lo que costó no es una locura y convertirse en el jugador que, a veces, ha bocetado con su juego: rápido, con regate y gol 

Neymar es mejor que él, nadie dudaría de eso hoy, pero su sola presencia, si no sale del club, puede ser un tapón para su formación. Hay, además, otro problema alrededor de Dembele, y es que no parece gustar mucho a sus compañeros. Es un purasangre y no siempre sintoniza futbolísticamente con el equipo que, al menos en teoría, busca el juego de pase y el no amasar la pelota en los pies más allá de lo necesario. 

Dembele no ha estado protegido en el Barcelona. Se le ha señalado como remolón, se han conocido sus retrasos a algunos entrenamientos y, en ocasiones, algunos compañeros han sido públicamente bastante duros con su actitud. Al menos si se compara con los estándares del mundo del fútbol, muy poco acostumbrado a señalar a otro jugador del mismo equipo por cuestiones de esa índole. De él siempre se supo todo. 

Neymar es un jugador que arranca de las mismas zonas del campo que Dembele y con unas cartacterísticas personales similares en su fútbol. Pero ha demostrado más, de hecho la vuelta del brasileño no tiene casi oposición en lo deportivo -otra cosa es en lo social o lo económico- porque se le recuerda como el último jugador capaz de conducir al equipo más allá del genio de Messi. De Neymar se recuerdan actuaciones memorables, como la que tuvo contra el PSG y es indudable que, en condiciones normales, no solo será titular perpetuo, sino que además dejará pocos minutos para el que esté llamado a sustituirle. 

Queda, por supuesto, la opción de que salga del club. Bartomeu lo ha negado reiteradas veces, ha asegurado siempre que es una parte importante del proyecto de hoy y de mañana. También es cierto que no sería el primer cambio de opinión de un dirigente deportivo. Pero traspasar a Dembele tiene unos riesgos importantes para el Barcelona. Es asumir que se equivocaron en su momento, que su fichaje fue casi un despecho y que no sirvió, ni mucho menos, para hacer olvidar a Neymar, que era el objetivo primigenio. Y es correr el riesgo de que Dembele, en otro lugar, se convierta en el crack que quisieron ver cuando le ficharon.