La ecuación era simple. En la Copa Libertadores de 1991, más precisamente en la fase de grupos, Bolívar ya estaba clasificado. Boca y Oriente Petrolero definían todo en La Bombonera, mientras que River esperaba por la victoria xeneize para poder pasar de fase. En ese entonces, clasificaban tres de cuatro.
Cuenta la leyenda que el partido fue puro pase hacia atrás. La hinchada de Boca aplaudía en cada momento en que no se atacaba y nunca generaron situaciones de gol. Desde las tribunas llegaba el "Chau, River. Chau, River".
Hasta que llegó el complemento y el Maestro Tabárez puso en cancha a Latorre. Gambetita intentó desbordar y rematar al arco, pero fue abucheado.
Finalmente todo quedó en cero. Boca clasificó. Oriente Petrolero también. ¿River? afuera.
Palmeiras tiene en sus manos la clasificación o no del Xeneize en esta Copa Libertadores 2018. ¿Qué pasará?



