Goal.com
+18 | Contenido comercial | Se aplican términos y condiciones | Juega responsablemente | Principios editoriales
Luis Suárez, Atlético de MadridGetty

Capítulo 828: A llorar, al Carmen

Ruben Uria BlogGoal

Hace un par de jornadas, José Luis Gayà, jugador del Valencia, dijo con resignación: "Pitan lo que quieren". No fui capaz de encontrar un solo argumento para quitarle la razón. Como la mayoría de los clubes, entrenadores, jugadores y aficionados, me declaro un absoluto incompetente para saber qué es penalti y qué no, qué es mano y qué no, cuándo debe entrar el VAR y cuándo no, y cuándo un árbitro se ceba contra un equipo y cuándo no. A los periodistas, que presumimos de saber cuando apenas sabemos nada, nos falta conocer el reglamento mejor, algo de humildad y necesitamos más pedagogía. Es indiscutible. Sin embargo, cuando sigue sin haber un cuerpo específico de VAR, cuando Velasco Carballo hace de su capa un sayo, cuando el mundo del fútbol sigue aturdido, cuando todos los aficionados han perdido la referencia para saber qué es punible y qué no lo es, es porque el fútbol se ha metido en un berenjenal de proporciones bíblicas. Un jardín enfangado.

Creo en la honestidad de los colegiados tanto como creo en la de cualquier fontanero, electricista o albañil. Unos lo son y otros lo serán menos. Unos son mejores y otros, peores. Como los periodistas. Pero ese no es el debate. El debate es clarificar el reglamento, hacerlo más sencillo e interpretarlo con sentido común. No al pie de la letra, sino con el sentido común por delante de la escrupulosa literalidad. Algo falla. No es posible que todos los expertos arbitrales se comporten como implacables abogados defensores de lo imposible y tampoco sirve que periodistas, aficionados y profesionales se comporten como inquisidores recalcitrantes. Habrá que encontrar un término medio, porque ya nadie sabe, a ciencia cierta, qué se pita y qué no. El criterio se ha perdido y cuanto más se recurre al VAR, más se pervierte su sentido. Sólo debe actuar ante errores manifiestos, no a discreción, ni a la carta, ni a gusto del consumidor, ni por capricho del árbitro de turno. 

Existe un viejo vicio que jamás pasa de moda y que a quien esto escribe, le molesta mucho más que el caos arbitral. Llorar de los árbitros y usarlos como excusa de mal pagador. Lo digo siempre y lo repito: A llorar, al Carmen. El de ayer fue el capítulo 828 de la temporada y faltan miles por emitirse, porque esta es una serie con temporadas infinitas. Lloros, lamentos, excusas, quejas y justificaciones. No hablo de los árbitros, pero hablo de los árbitros. No me quejo, pero me quejo. No lloro, pero casi sale el "safety car" cuando abro la boca. Ayer el Atleti jugó mal, evidenció que tiene cien problemas, que tiene jugadores fuera de forma, que no tiene equilibrio, que está a años luz del equipo que debe ser y que no está en el camino que debe para reeditar su título. Eso siempre tiene que ir por delante. La autocrítica. Y luego, todo lo demás. Porque, que nadie se engañe, en estos temas, el orden de los factores sí altera el producto. 

Que González Fuertes, más allá del penalti sobre Lodi, es un árbitro prepotente, es un hecho. Que anoche hizo un arbitraje infame, es otro hecho. Que permitió que a Joao Félix le pegasen con impunidad, es otro hecho. Que trató a algunos jugadores del Levante con displicencia, es otro hecho. Y que buscó a Simeone, es otro hecho. Pero todo eso, por más que escueza, por más que irrite, por más que moleste, por más que condicione, no puede ni debe ser excusa. El Atleti, que es un grande, tiene derecho a quejarse, pero no a esconder sus problemas. Si en el vestuario creen que los árbitros les perjudican, si de verdad creen que les persiguen, si de verdad creen que existe algún interés en hacer que pierdan puntos, lo que tienen que hacer es ganar más, jugar mejor, correr más y trabajar el doble. Cabe suponer que esto que digo no va a gustar entre los atléticos y que es un discurso impopular, pero esta es la verdad incómoda de la situación. El arbitraje fue un horror. Y el Atleti fue otro. Y si los de Simeone quieren ganar otra vez la Liga, tienen que mejorar mucho. A llorar, al Carmen. Espabila, Atleti. Falta hace.

Rubén Uría

Anuncios

¿TE HA GUSTADO ESTA HISTORIA?

Añade GOAL.com como fuente preferida en Google para ver más de nuestras noticias

Sigue a GOAL en Google