Mientras Ramón Ábila mastica las ganas de entrar a la cancha, el Pipa Benedetto sigue errando situaciones. La gente de Boca lo ovaciona más por lo que hizo que por lo que hace: el 9 no la mete desde el 25 de abril, cuando convirtió de penal ante Deportes Tolima. De jugada, su último grito fue contra los colombianos el 12 de marzo. Los 82 días de sequía del goleador tal vez expliquen el mayor déficit de este equipo que cerró su semestre perdiendo la final de la Copa Superliga ante Tigre: no hacer goles .
La noche de pesadilla que Benedetto nunca olvidará
En las semifinales ante Argentinos Juniors, Gustavo Alfaro decidió que era momento de ir a la carga para sellar la clasificación a la final y mandó a la cancha a cuatro atacantes bien definidos, con la intención de cortar los tres 0-0 seguidos : Pavon, Tevez, Zarate y Benedetto fueron titulares por primera vez en lo que va del ciclo. El 1-0, sin embargo, lo hizo Licha López, en lo que significó el único gol de Boca en sus últimas cinco presentaciones.
Si bien en la final el trámite fue distinto, el DT recurrió de nuevo al ingreso de dos delanteros (Wanchope y Pavón) para totalizar cinco en cancha (junto a Tevez, Benedetto y Zárate) e ir en busca del descuento que finalmente no llegaría, lo que estiró la racha sin anotar de los delanteros a 450 minutos. El último lo hizo Carlitos a los 95’ ante Atheltico Paranaense para poner el 2-1 sobre la hora y sellar el primer puesto en la zona (el anterior también lo había hecho el mencionado defensor). Por su parte, el Pipa totaliza 803' sin gritos por torneos locales, contando Superliga, Supercopa Argentina y Copa Superliga.
Lo que supo ser la gran virtud de un plantel al que desde la era Guillermo le falta juego asociado, ahora empieza a ser el problema más grande que deberá resolver el entrenador de cara a un segundo semestre en el que asoma la Copa Libertadores como el principal desafío.
Para Boca, sin goles no habrá paraíso.
