Josep Maria Bartomeu reconoció ante la juez que él fue el responsable de la contratación de la empresa NiceStream para que realizase un monitoreo de redes sociales, según ha podido saber Goal de fuentes jurídicas. Sin embargo, el expresidente del Bartomeu negó tener conocimiento de los mensajes difamatorios que se emitían en las redes y se apartó totalmente del seguimiento del servicio contratado.
El ex máximo mandatario del club declaró este lunes por la querella por injurias y calumnias interpuesta por el empresario Jaume Roures a raíz del caso 'Barçagate', la contratación por parte del Barça de una empresa (I3Ventures) que se dedicaba a difamar a través de las redes sociales a exdirectivos del club, a exjugadores como Xavi Hernández o Carles Puyol, exentrenadores como Pep Guardiola, candidatos a la presidencia, empresarios, periodistas, políticos e incluso a algún jugador de la plantilla como Gerard Piqué. Además, los responsables fraccionaron el contrato, superior a 1 millón de euros anuales, en contratos inferiores a 200.000 euros, un hecho que evitó todos los controles internos.
Pese a que no es la misma rama, las dos causas del 'Barçagate' están relacionadas entre ellas y se agrupan en el mismo Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, ante el que Bartomeu explicó que solamente tuvo contacto con el propietario de NiceStream en la primera reunión que se produjo antes de la contratación. Nunca después se volvieron a ver. El expresidente estuvo poco más de 10 minutos declarando y se marchó por una puerta poco transitada.
También declaró su exmano derecha en el Barça, Jaume Masferrer. El que fuera jefe del gabinete de presidencia de Bartomeu se extendió una media hora ante la jueza Alejandra Gil, que instruye las dos causas del 'Barçagate'. Según contaron a Goal fuentes jurídicas, Masferrer negó que la creación de perfiles y mensajes en redes sociales formaran parte del objeto del contrato, aunque reconoció conocer el perfil 'Jaume un Film de Terror' y sus funciones: publicar noticias de hemeroteca, ya existentes. Según declaró, Masferrer nunca consultó ni ordenó ningún contenido, pese a que explicó que el lenguaje utilizado era el propio de las redes sociales y que podía ser mordaz, sarcástico e incluso crítico.
Por la querella interpuesta por un grupo de socios por administración desleal, de la que Bartomeu y Masferrer se acogieron al derecho de no declarar, sí lo hicieron Óscar Grau, exCEO del club; Román Gómez Ponti, exjefe de los servicios jurídicos; y Carlos Ibáñez, propietario del conglomerado empresarial contratado por el FC Barcelona. Todos ellos señalaron que Bartomeu ordenó dicha contratación y Masferrer fue el ejecutor y la persona que hacía el seguimiento de los servicios. También admitieron el fraccionamiento del pago de más de un millón de euros anual en facturas inferiores a 200.000 euros, una cifra que evitó que dicho contrato pasara por los controles internos del club.



