El Barcelona vendió públicamente en julio de 2020 que la auditoría encargada a Price Waterhouse Coopers para esclarecer qué había sucedido con las redes sociales exoneraba al club de cualquier responsabilidad. De hecho, en varios titulares de prensa apareció la frase "la auditoría exonera al Barça". ¿Pero le exoneraba exactamente de qué? Según el mismo club, la auditoría forensic dejaba claro que en la contratación del grupo Nicestream, que desencadenóel Barçagate, no había habido conductas corruptas ni que la junta directiva hubiera encargado difamar a nadie del entorno culé. En el informe de auditoría, al que ha tenido acceso Goal, PwC no tuvo ese objetivo entre las instrucciones que le encargó el Barcelona. La empresa no analizó si se produjeron dichas conductas, pero sí introdujo en sus conclusiones que, según la documentación a la que tuvo acceso, no pareció que ningún miembro de la junta directiva se hubiera lucrado a nivel personal.
El club obvió un aspecto importante relativo a los mensajes emitidos por varias cuentas propiedad de Nicestream en las redes sociales. De hecho, el club negó tajantemente haber sido conocedor de la existencia de esas cuentas ni haber intervenido, en ningún caso, en los medios ni en las redes. Pero una de las conclusiones de PwC que nunca salió a la luz lo deja muy claro: "Los proveedores han prestado servicios correspondientes a la intervención en la conversación en medios digitales y/o redes sociales. Si bien podemos observar cómo su intervención se encuentra encaminada a generar una buena imagen para el club". Además, la misma empresa auditora ponía tres ejemplos en los que varias cuentas intentaron cambiar la opinión pública: en el caso del hígado de Éric Abidal, en el fichaje de Antoine Griezmann y en el debate sobre el nuevo escudo del club.
En el mismo informe, PwC reconoce que, por lo menos, tres cuentas eran propiedad de Nicestream: 'Alter Sports', 'Respeto y Deporte' y 'Justicia y Diálogo en el deporte'. Tres páginas de Facebook que el jefe de Marca, Guillem Graell, calificó como "tendenciosas y que no se adecuan al objeto del contrato", en un correo electrónico enviado al CEO Óscar Grau que también forma parte de la auditoría y que nunca se explicó a la prensa ni a los socios. Es más, miembros del club conocían la existencia de estas redes y la posibilidad de incorporar mensajes en ellas, según el mismo informe de PwC: "Hemos comprobado que los perfiles publicaron mensajes en las redes sociales, cuyo contenido provenía de información y comentarios que el sr Ibáñez había recibido de [un empleado del departamento de comunicación del club]".
Uno de los contratos, además, fue modificado por los problemas que podía causar a los firmantes del mismo. De esta manera lo indica la auditoría encargada a PwC. En el objeto del contrato con la empresa Coyote Express -del grupo Nicestream-, se menciona la "gestión de canales y estrategia digital", así como la "planificación del contenido". En un correo electrónico de Jaume Masferrer -la mano derecha de Bartomeu- a Óscar Grau, el jefe del gabinete de presidencia le alerta de un posible conflicto: "la descripción de los servicios del anexo nos puede traer problemas". En la versión final del contrato, ese anexo fue suprimido.
Detractores laportistas y guardiolistas
Nicestream confeccionaba informes semanales, quincenales y mensuales para el club. Pero también fue responsable de redactar hasta 88 informes especiales que solamente vieron Josep Maria Bartomeu y Jaume Masferrer. Era informes sobre aspectos concretos pero, también, sobre socios de la entidad, como por ejemplo Marc Duch, portavoz de un grupo de opinión llamado Manifest Blaugrana, crítico con la gestión de la junta directiva durante los últimos años. No solamente se investigó a Duch, sinó que formaron parte de esos informes varios socios conocidos en el entorno azulgrana, como el precandidato Jordi Farré, el político y activista culé Carles Agustí o el actual director de deportes profesionales, Xavier Budó. El club también estuvo interesado en conocer cuál era el sentimiento acerca del ex presidente Sandro Rosell, del que recibió hasta siete informes personalizados.
Pero llama la atención la calificación de los usuarios en las redes sociales. Los miembros en las redes se llegaron a clasificar en "usuarios promotores" o "contenidos favorables", hasta llegar al punto de definir a socios como "socios detractores", "detractores laportistas" o "detractores guardiolistas".


