Locura en el Liverpool. El segundo gol del Chelsea, en la victoria frente al Manchester City, desató un festejo loco de los dirigidos por Klopp. Así celebraron el tanto que marcó Willian, de penalti. Ese mismo tanto que les terminó dando un título.
El tanto del brasileño, en el minuto 78, fue el punto final de esta historia. El equipo de Guardiola, con la expulsión de Fernandinho, jugaba además con un hombre menos y debía marcar dos goles para impedir el título del equipo rojo. Toda una hazaña que no llegó.
