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Así, así, así gana el Madrid

19:23 ART 24/1/19
Sergio Ramos Real Madrid Girona Copa del Rey 24012019
Los blancos se reconcilian con el fútbol y con el Bernabéu. Se enganchan a la Copa. Dos despistes puntuales obligaron a una doble remontada (4-2)

OPINIÓN

El Real Madrid parece decidido a quedarse definitivamente. El pasado sábado ante el Sevilla cuajó el mejor partido desde que llegó Solari, y la duda que se planteó entonces fue si esta vez por fin iba a tener cierta continuidad en el tiempo. Bueno, pues duda resuelta este jueves ante el Girona. Donde sólo un despiste puntual de Marcelo al inicio del partido y un penalti absurdo de Llorente permitieron al Girona meterse en la eliminatoria con un 0-1 a los seis minutos de encuentro y el empate a dos momentáneo. Los mayores borrones. Porque luego el resto del partido fue al menos tan bueno como el de Liga ante el Sevilla, demostrando además que esta edición de la Copa les pone especialmente. Y eso ya es mucho viniendo de donde venía el equipo blanco.

Pero es que la ‘revolución de los cojones’ que ha llevado a cabo Solari ha calado definitivamente en el vestuario merengue. El técnico ha demostrado ya una y otra vez que sólo jugarán aquellos que estén en forma, que corran y que se dejen la piel en cada balón. De manera que, ahora por fin, la raza y la actitud son ya el punto de partida de este Real Madrid, y no un añadido extraordinario como venía sucediendo. Y a partir de ahí, puede competir con cualquiera de nuevo. Ante el Girona, con doble remontada incluida, fue quizás el ejemplo más evidente de esta transformación que ha logrado acometer el técnico argentino. 

Dicho esto, la victoria final ante el Girona no llegó únicamente a base de correr. En estos dos últimos partidos de local, el Real Madrid ha recuperado también el fútbol. Y con ello, a la afición del Santiago Bernabéu, dicho sea de paso. La receta: presión alta, circulación rápida de balón, desborde por bandas con Vinicius más Lucas-Odriozola, el toque de genialidad que le aportan Modric-Benzema, y la solidez de los dos centrales junto a Casemiro-Ceballos. El Girona, que además reservó a algunos jugadores para el derbi ante el Barcelona en La Liga, estuvo por muchos momentos impotente ante semejante poderío. 

Lucas marcó al cuarto de hora tras buena jugada de Odriozola. Sergio Ramos marcó otro penalti a lo Panenka al borde del descanso (lo del capitán con Antonín va para boda después de la exclusiva de Goal donde el checo reveló que el camero era su mejor heredero).  Y en la segunda parte, el Girona aprovechó una mínima pájara cuando Solari cambió a toda la línea de mediocampistas casi a la vez (Llorente-Kroos-Isco) para que Granell marcase desde el punto de fusilamiento por ese despiste ya mentado del madrileño. Aunque, eso sí, Ramos volvería a poner a los blancos por delante con un (esta vez sí) testarazo inapelable, y Benzema anotaría el 4-2 definitivo a pase de Vinicius ante la algarabía del respetable. Así gana el Real Madrid, que gustaba cantar por Concha Espina. Ahora hay motivos para retomar ese éxito que llevaba tiempo acumulando polvo en la estanteria.