Apártense, Messi tiene prisa

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El rosarino liquida al Manchester United con dos goles e iguala la marca de la temporada pasada... con doce partidos menos.


EDITORIAL

Pocas veces se ha visto a Leo Messi tan convencido, tan motivado y tan concentrado en algo. A los treinta y un años su juego ha alcanzado la madurez para convertirse en un futbolista tan completo como imprevisible, capaz de iniciar la jugada, de dar control y pausa al equipo, de asistir y golear, algo que hizo cuando y como quiso frente a un buen Manchester United que anduvo cerca de igualar la contienda a los treinta y ocho segundos con un remate de Marcus Rashford que encontró el larguero. A partir de ahí el cuadro inglés fue deshaciéndose a pesar de su buen arranque. Porque a la que se dieron cuenta los Red Devils ya perdían 2 a 0 por obra y gracia del 'diez'.

Tanta es la autoridad del Barcelona, su confianza en las propias posibilidades, que el triunfo no llegó a titubear en ningún momento frente a un United al que ni su mejor versión le permitió mantenerse con vida en el Camp Nou más de diecisiete minutos, los que tardó Messi en en agarrar el balón como extremo derecho y llevarlo hasta el fondo de la red de David De Gea, impotente frente al zurdazo del rosarino, que volvería a sorprenderle tres minutos más tarde, esta vez con un tímido remate con la diestra, que acabó forzando el error del portero madrileño y puso el 2 a 0 en el marcador. Era su gol 45 esta temporada, los mismos que en toda la anterior a pesar de haber disputado 12 partidos menos que entonces.

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Porque Messi tiene prisa o, por lo menos, no quiere sobresaltos antes de alcanzar la final de la Champions League, algo que se le resiste desde hace cuatro años. En este período el Barcelona no ha pasado de cuartos de final pero su estrella, dispuesto a aprobar la única asignatura pendiente de os últimos años, apareció a lo grande, marcando su primer gol en cuartos de final de la Champions League desde 2013. Ya había repartido dos asistencias y marcado dos dianas en los octavos y en los cuartos, por lo menos en la vuelta, sí demostró que por mucho que le pese a Antoine Griezmann, come al margen del resto.

También de Cristiano Ronaldo, incapaz de frenar al Ajax en su propia casa y sucumbiendo en la competición europea. No se dejó intimidar, en cambio, el Barcelona. De la mano de su indiscutible líder resolvió el choque por la vía rápida y ya en el segundo tiempo Philippe Coutinho incluso marcaría un golazo que arrancaría la ovación de la grada, la primera que le dedica en el último año, y que apuntaba el 3 a 0 en el electrónico del templo barcelonista. Esta vez sí habrá semifinales europeas en el Camp Nou. Y en la última ocasión que ello sucedió la fiesta acabó en triplete.

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