Liverpool y Real Madrid volverán a verse las caras en la final de la UEFA Champions League por tercera vez en su historia. Y gran parte de la culpa de que estos dos equipos estén de nuevo en el partido más importante del año la tienen sus entrenadores. Jürgen Klopp y Carlo Ancelotti tienen distintas maneras de vivir y gestionar el fútbol, pero ambos tienen en común que son dos de los mejores del mundo.
Klopp: carisma y electricidad
Dicen que los equipos se parecen a sus líderes y en este caso, en el Liverpool, la frase no puede ser más cierta. Jürgen Klopp es un tipo enérgico, carismático e hiperactivo y su equipo es exactamente igual. Un equipo alegre, vertical y sin miedo: sólo piensan en traducir cada jugada en gol. Aburrirse con el Liverpool de Klopp es absolutamente imposible.
Desde que llegó al equipo inglés en 2015 fue quemando etapas hasta que ha logrado cumplir el objetivo de instalar de nuevo al Liverpool en el lugar que merece: entre los mejores de Europa. Ha conquistado una Champions, una Premier, una FA Cup, una Carabao Cup, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. Además, esta será la tercera final de Champions que disputen con el alemán, habiendo ganado una y perdido la otra, precisamente ante el Real Madrid.
Ancelotti: calma y experiencia
Carlo Ancelotti, en cambio, ha destacado por ser un hombre capaz de mostrarse tranquilo en situaciones que a cualquier otro le tendrían subiéndose por las paredes. Seguramente gran parte de su éxito resida en esa forma de mantener la calma en todas las situaciones. Cualquier otro se habría vuelto absolutamente loco con el gol de Sergio Ramos en Lisboa y él apenas se inmutó.
Al igual que con Klopp y el Liverpool, el Real Madrid se asemeja a Ancelotti en que ambos son capaces de mantener la cabeza fría en momentos de altísima tensión. Quizás por ello los blancos han logrado esta temporada remontadas inverosímiles que le han llevado a París.
El Real Madrid con Ancelotti ha alcanzado sus mejores momentos de fútbol en la última década, tanto en la primera etapa como en la segunda. Ancelotti no apuesta por ser tan vertical como lo era Mourinho, apuesta más por un estilo más de control y de tener un bloque defensivo contundente, a la vez que sí, evidentemente, el Real Madrid por su forma de entender el fútbol siempre va a ser un equipo vertical. Otra de las claves de su equipo es una presión alta que impida al rival salir con el balón de manera cómoda.




