Jorge Aravena fue apodado como el "mortero" por su pegada fulminante. Un zapatazo que el más valiente se atrevía a cabecear, y es que el ahora entrenador tenía un remate privilegiado y Uruguay sufrió con eso.
En 1985 el seleccionado chileno, jugando contra Uruguay en el Estadio Nacional, hizo gala de su talento anotando uno de los llamados "gol imposible", y este 24 de marzo cumple 35 años desde que la pelota acarició la red.
