Si bien no hay precisiones sobre quién encendió la mecha, todo se desencadenó con cruces en la zona de plateas, ocupadas por hinchas de ambos clubes, pero minutos más tarde "tomadas" por los hinchas que provenían desde las cabeceras, que iniciaron a arrojarse proyectiles y las butacas del Estadio Juan Gilberto Funes de San Luis.
Y para controlar, la Policía intervino con balazos de goma y los bomberos con su manguera para dispersar a los fanáticos, desplazando a los plateístas a las respectivas tribunas. El juego, interrumpido a los 25 minutos, se reanudó a los 38, luego de las garantías de las fuerzas de seguridad.