Diez años después de su obra maestra, Andrés Iniesta, especialista en goles célebres, recordaría en sus redes sociales aquel momento que también marcó su carrera.
6 de mayo de 2009. Son los últimos minutos de la eliminatoria y el Barcelona está eliminado, Messi coge el balón dentro del área, pero el equipo inglés tiene dispuesta la defensa para no dejar pasar a nadie. El argentino encuentra a Iniesta en la corona del área y este, de primeras, con un derechazo tremendo, la manda a la escuadra, imparable para el portero Peter Cech, que estaba haciendo un partido fantástico.
Aquel gol del año 2009 llevaría al Barcelona a la final, esa que posteriormente terminaría dando al club su tercera Champions. Es también un momento clave para Iniesta, que ya era un jugador importante por aquel entonces, pero que encontró todavía más confianza tras una jugada que quedó grabada para todos los aficionados al fútbol.
Tanto el tremendo gol como la celebración, que define al futbolista también en su otro gran gol, el de la final del Mundial 2010. En ambos casos la felicidad es plena, se va hacia al córner y se quita la camiseta.
Esa noche tan llena de emociones el Barcelona se metió en la final de Roma, que ganaría al Manchester United. Sin ese gol no hubiese existido un triplete y la mejor temporada de la historia del club (con permiso de la de 2014-15) no hubiese sido redonda. Cerca estuvo el Chelsa, pero por allí apareció Iniesta para remediarlo.