Michel Platini es, sin duda, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Director de juego, asistente y goleador, fue un jugador total que dejó una huella imborrable en el fútbol mundial entre finales de los años 70 y mediados de los 80. Platini representó a la perfección el rol del “10”: encarnó como nadie la esencia histórica de ese número.
Su carrera puede dividirse en tres grandes etapas: el crecimiento y los títulos en Francia con el Saint-Étienne; el dominio en Italia y en Europa con la Juventus; y los éxitos con la selección francesa, coronados con tres Balones de Oro consecutivos.
Platini fue un mediocampista con alma de goleador, capaz de anotar más que muchos delanteros; o, si se prefiere, un delantero que bajaba al medio campo para organizar el juego y marcar el ritmo como el mejor de los volantes.


