El partido finalmente se jugó a pesar del largo retraso inicial, y un gol de Nicolás Otamendi fue suficiente para condenar a Brasil a su tercera derrota consecutiva y la primera en casa en las eliminatorias de la Copa Mundial. La rivalidad estaba lejos de terminar después del pitido final, ya que Messi recurrió a Instagram para denunciar la "violencia loca" sufrida por los fanáticos argentinos a manos de las autoridades brasileñas.