La victoria del Cruzeiro sobre su archirrival Atlético Mineiro, que le valió el título, terminó en caos cuando se produjeron desagradables escenas durante el partido en las que los jugadores y el cuerpo técnico de ambos equipos se vieron envueltos en una pelea. La chispa se encendió durante el tiempo de descuento de la segunda parte, tras un encontronazo entre Everson y Christian, lo que desencadenó una pelea multitudinaria en la que se lanzaron patadas y puñetazos.